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La experiencia política cubana y la atmósfera post-electoral (II)

Enviado por en noviembre 13, 2012 – 7:42 am

Emilio Ichikawa

La vieja y útil (clásica) relación de James entre la expectativa y el fracaso ilustra por qué la derrota de Mitt Romney ha desanimado tanto a sus partidarios: aún cuando el resultado negativo no podía ser mayor a la derrota (un resultado conocido y con casi la mitad de opciones), la sensación de desastre fue mayor allí donde se dio la victoria por segura. También hubo tremendismo en la formulación de la apuesta electoral: como parte de la campaña los activistas de Romney argumentaron que su triunfo era un tema de vida o muerte de la experiencia política americana. Con esa premisa (el 2016 puede mostrar cuán relativa fue) el luto político resulta autoimpuesto.

Decía en la primera parte de estos apuntes que además de los resultados, la atmósfera post-electoral de la experiencia cubana estaba enrarecida por la duración del castrismo, una piedra en el zapato cuya molestia se actualizada cada vez que se da una circunstancial especial; algo rutinario en el caso cubano. Se nota también un empecinamiento en apostar a demasiadas causas perdidas; sin comprender que cuando los dados están cargados hay que cambiar de juego o limitarse a mirar. La derrota de Capriles en Venezuela y la de Romney en EEUU se parecen en el derroche precedente de entusiasmo, o de “embullo”. En general el panorama político latinoamericano no es muy alentador para el conservadurismo: Humala se ha comportado en Perú de forma más “institucional” que la esperada y en Miami se habla hasta de buen ambiente para hacer negocios en Lima. Los oponentes que le han salido a Correa refuerzan la inclinación de la balanza a su favor en febrero del 2013. A pesar de las sonadas protestas “8N” (que llegaron hasta Miami Beach) contra Cristina Fernández en la prensa argentina se puede leer la creencia de que la oposición no encuentra un líder adecuado y que igual la Presidenta ganaría si las elecciones fueran hoy mismo. Porfirio Lobo ha dicho que Honduras debe entrar a PETROCARIBE y se ha excusado (apuntando a Micheletti) ante una agencia rusa por permanecer fuera del ALBA; el “zelayismo” tiene problemas de organización, pero es una fuerza política en observación. Chile, Panamá y Guatemala, la “derecha” en el poder (hoy se le llama con inexactitud “derecha” a cualquier militar o empresario rico), concede al gobierno de La Habana la patente de “singularidad histórica” y “soberanía en asuntos internos”… En fin, que en los últimos tiempos la única satisfacción en la política latinoamericana desde la perspectiva conservadora es la movida de Federico Franco en Paraguay, no muy bien vista por un grupo de gobiernos de la región y pendiente de legitimar en unas elecciones donde la “izquierda” ha lanzado un médico interesante.

Es en este contexto general que se hace significativa la conversación que sostuvieron los periodistas y expresos políticos cubanos, residentes en Miami, J.A. Albertini y Luis Zúñiga (también asesor del Alcalde Tomas Regalado de City of Miami) en el programa “Cuba y su Historia” (Canal 17. Público de Sur Florida) del pasado domingo 11 de noviembre (2012). Es importante porque Albertini y Zúñiga no se empecinaron en la tradicional postura del “no dar el brazo a torcer” y pasaron a un análisis realista de la actualidad, conectado con una visión histórica que pudiera conducir a conclusiones más productivas. De momento, se tiene por lo menos la ganancia de un intercambio diferente y sincero.

En la apertura del programa Albertini antepuso la percepción de que la oposición cubana habría sido abandonada por buena parte de los demócratas del mundo. Una mirada que contrasta con la del gobierno cubano, que considera que lejos de eso la oposición cubana más bien es una consentida de la prensa e instituciones políticas extranjeras, particularmente de las norteamericanas. El invitado Luis Zúñiga, sin precisar si compartía o no el presupuesto de Albertini, pasó a enumerar algunos elementos que podrían explicarlo. Primeramente anotó la aparición (gracias a la tecnología) de más focos de atención con los que el tema cubano tendría que compartir el protagonismo mediático. En segundo lugar, que Cuba habría terminado configurándose como una isla pobre sin interés internacional, regida por unos militares que lo que buscan es hacerse millonarios. Según el invitado, la prensa está enfocada hoy en el Medio Oriente, donde hay miles de muertes todos los meses, y no en Cuba donde no existen enfrentamientos armados: “No hay ninguna razón para enfocarse en el tema de Cuba en estos momentos”, concluyó Zúñiga.

Luego Albertini preguntó: “¿No crees tú que la resistencia anticastrista, de todas las épocas, se ha depositado en una potencia extranjera, en esta caso la más cercana?”; a lo que Zúñiga agregó: “Indiscutiblemente”. Explicó que en un inicio la resistencia anticastrista cubana carecía de recursos, “… así que hubo una dependencia de los EEUU fatal, porque los dirigentes norteamericanos no estaban en la capacidad de ayudar”. Con “capacidad” Zúñiga se refería al “conocimiento” de la situación cubana, no tanto a la disposición de recursos. Después agregó: “Nunca hubo decisión de EEUU de poner la libertad de Cuba en primer lugar”.

Albertini indagó en las paradojas de los resultados de la invasión de Bahía de Cochinos, o Girón, que implicó la radicalización del castrismo y el desplazamiento del foco de resistencia del interior al exterior. El presentador afirmó: “Si no llega a haber Bahía de Cochinos, el gobierno (de Castro) se cae en lo interno”. Sin dar nombres, Albertini añadió que conocía del caso de dos Comandantes que conspiraban contra Castro y que después de Bahía de Cochinos se reconciliaron con la revolución y todavía andan por allá. Zúñiga habló de lo que significó esta derrota en términos psicológicos. Confirmando que este programa de “Cuba y su Historia” en verdad trataba sobre la experiencia actual, Zúñiga aseguró como buscando un asidero en el origen: “La desmoralización empezó con Bahía de Cochinos…”.

Respecto a la evidencia de que la oposición interna está reincidiendo en algunos errores del anticastrismo tradicional, Zúñiga sentenció que “La historia se repite porque los pueblos no aprenden”. Llamó la atención sobre la paradoja de que parte de la oposición presente se ha formado en los libros y el concepto de la historia del propio castrismo; y tras reconocer sus méritos, dijo: “La oposición interna tiene esperanza, dignidad y coraje… pero los gobiernos democráticos no tienen la decisión de que haya un cambio democrático en Cuba”.

J.A. Albertini y Luis Zúñiga coincidieron en que la Reforma Migratoria anunciada por el gobierno cubano le beneficia políticamente. También consideraron ilusa y ya desechada por la historia la creencia en que el gobierno cubano está interesado en dar al exilio una participación en la política. Zúñiga hizo un llamado a los cubanos recién llegados a Miami a que atendieran la historia del exilio, que por casi 55 años ha demostrado tener la razón. Y concluyó: “El exilio está haciendo lo que puede hacer hoy. No se puede hacer lo que se hacía en la Guerra de Independencia. Y políticamente tampoco podemos hacer nada… a menos que se decida pagar un precio”.

-ILUSTRACION: “Libre de Pecado (A portrait of José Martí after Giorgio De Chirico)”: by Geandy Pavón

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