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La experiencia política cubana y la atmósfera post-electoral (I)

Enviado por en noviembre 12, 2012 – 8:40 am

Emilio Ichikawa

El triunfo electoral de Barack Obama el 4 de noviembre de 2008 y su reelección el pasado 6 de noviembre de este 2012 son, para algunos cubanos, experiencias conectadas con el triunfo de la revolución de Castro en 1959; a pesar de que el tiempo parece haber transcurrido de una sola parte: mientras el “anterior” Presidente de EEUU, es decir, el predecesor de Barack Obama, es George W. Bush, el “anterior” Presidente en el cómputo de la historia política de Cuba o predecesor de Castro es Fulgencio Batista. Una “anterioridad” o “precedencia” (la norteamericana) remite al año 2008, la otra (la cubana), al año 1958. Y sin embargo se trata de la misma “sensación” histórica y de similar ejercicio: la comparación del que estuvo con el que está.

Cuando los partidarios de Obama explican la “crisis de estancamiento” en la economía norteamericana se excusan con que jamás un Presidente recibió un legado tan desastroso como el que dejó Bush. Cuando Castro (s) recorre las zonas devastadas por el huracán Sandy sus periodistas recuerdan la peor situación en que Mar Verde, Palma o La Maya se encontraban cuando “el batistato”. Es lo mismo, aunque no sea igual.

Esa anómala sincronía la anotó ya Fidel Castro en su “Reflexión” post-electoral del 4 de febrero de 2009, cuando señaló que Barack Obama tenía que afrontar una política hacia Cuba que se había afianzado en unos “… hechos que sus antecesores presidenciales llevaron a cabo cuando él no había nacido o era solo un niño de 6 años nacido en Hawai”. Quizás por su acceso al poder en plena juventud, la longevidad política de Castro se ha convertido en un elemento excepcional. Hoy en La Habana están manejando la política cubana gobernantes que son contemporáneos biológicos e históricos, pero no políticos, de Kennedy, Trujillo, Mao, Kruschov, De Gaulle, Franco, Adenauer… Y esto, si bien es una desventaja en la imagen, es un plus en la sabiduría y la maña. Hoy el gobernante de Cuba es contemporáneo político del gobernante de EEUU, aunque este haya tenido 6 años cuando aquel llegó al poder.

Como parte de la historia contemporánea de Cuba, la oposición a Castro en Miami (principalmente sus líderes) también está atrapada en estas coordenadas. Cierto que no ha gozado del estímulo del ejercicio y la conservación del poder, pero sí de la ilusión por conquistarlo. Sin embargo, la atmósfera política general ha condensado en círculos de Miami un desconcierto que puede transformarse en agobio si no se sujeta a control.

La derrota de Mitt Romney en este 2012 ha sido más traumática que la de John McCain en el 2008 porque fue menos esperada. También fue menos jubiloso el triunfo de Obama. Aunque algunos Republicanos señalan que la reelección Presidencial se debió a la parcialidad de la prensa, lo cierto es que Mitt Romney también perdió en contextos donde la prensa le había tratado bastante bien, como en el estado de Florida y en especial en el Condado de Miami Dade.

La victoria del Demócrata Joe García en el Distrito 26 de Florida sobre el Representante David Rivera del Partido Republicano es un suceso que todavía no se ha empezado a digerir en Miami. Incluso habría que vencer la resistencia a la aceptación; porque es palpable cierta tendencia a la negación y al silenciamiento del triunfo del Demócrata cubanoamericano. Es cierto que Rivera es el primer responsable de su derrota; y es cierto también que hubo una fuerte campaña de prensa en su contra. Más intensa que una movida en positivo por Joe Garcia. Pero lo que no se dice en círculos cubanos es que esa campaña contra Rivera la hicieron medios de prensa que habitualmente son agasajados por el propio exilio cuando les complacen en el tratamiento crítico de Castro; aún –y quizás sobre todo- cuando no les dicen la verdad sobre las posibilidades de sobrevivir de su régimen o de su “Estado”. Pero hay algo más, el stablishment Republicano del Miami cubano no apoyó decididamente la reelección de David Rivera. Los círculos Republicanos del exilio cubano eran radicalmente pro Romney cuando Rivera era pro Newt Gingrich; y esa diferencia en primarias marcó unas distancias difíciles de superar después. Cuando el domingo 14 de Octubre el ahora Partido Unidad Cubana dio su apoyo abierto a David Rivera ya era tarde. La Carta del 2 de noviembre (2012) a la Secretaria de Estado Hillary Clinton, al Attorney General Eric Holder y a Janet Napolitano (Homeland Security) pidiendo la expulsión de EEUU del Coronel (r) Marino Rivero y protestando la presencia de René González en Washington DC, ya iba solamente con la firma de Ileana Ros-Lehtinen y Mario Diaz-Balart a tres días de las elecciones en que perdería Rivera.

Estos apuntes hay que redondearlos con otros sobre el ambiente político actual, sobre todo en América Latina, donde la única satisfacción del conservadurismo parece ser el llamado golpe de estado “parlamentario” o “destitucional” de Federico Franco a Fernando Lugo en Paraguay. La situación política subregional aparece como desbalanceada a favor de la izquierda. De esto quisiera escribir mañana; complementado con un resumen de la conversación entre los periodistas J.A. Albertini y Luis Zúñiga en el programa “Cuba y su Historia” de ayer domingo 11 de noviembre (2012) que, precisamente por la singularidad de algunas tesis, exhibe una loable disposición a re-pensar la situación cubana de manera realista y sincera, por muy difícil que esto sea.

-IMAGEN: “Real Revolutionary”: by Geandy Pavón

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