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JFK, Oswald y Castro: sentido común del HSCA

Enviado por en noviembre 28, 2012 – 0:05 am

Arnaldo M. Fernandez

Sin acceso al informe de Childs, el HSCA había descartado «que Oswald profiriera amenaza [contra Kennedy] ante funcionarios cubanos», porque los cónsules entrante y saliente en Ciudad México, Eusebio Azcue y Alfredo Mirabal, testificaron que no habían escuchado nada parecido al atender a Oswald en su solicitud de visa de tránsito a Cuba para seguir a la Unión Soviética (HCSA Report, Volume III, pp.127-58 y 173-78, respectivamente). Tampoco escuchó ninguna amenaza la empleada mexicana Silvia Duran (Foto JFK Exhibit F-433), quien atendió tres veces a Oswald el mismo día [27 de septiembre de 1963] por la misma causa del visado (JFK Exhibit F-408).

Tan sólo de leer los periódicos, Castro sabía que el HSCA tenía mucha información sobre las conversaciones telefónicas de su embajada en Ciudad México. Azcue y Mirabal estaban forzados a decir la verdad para no correr el riesgo del desmentido en audiencia pública en EE. UU.  y el informe de Childs corroboró sus testimonios.

Childs razonó que «la gente de la embajada de Cuba tuvo que haberle dicho a Oswald algo así como que lo sentían, pero no podían dar visa a ciudadanos estadounidenses, porque el gobierno americano negaba visa a los cubanos, y por ello Oswald habría pegado el grito de matar al presidente Kennedy». Se infiere que así mismo aconsejaron a Oswald solicitar la visa, por si acaso, en el lugar apropiado: el consulado.

En su Informe final, el HSCA concluyó: «Ninguna prueba indica que la amenaza, si la hubo, debió tomarse en serio, ya que Oswald se comportó de manera odiosa y pendenciera durante su visita al consulado» (The Final Report of HSCA, ed. cit., p. 122). Igual lógica se aplica a la embajada cubana. Sus funcionarios o empleados tuvieron que considerar la amenaza de Oswald contra Kennedy como ex abrupto que no merecía mayor atención. Sólo después que JFK fue asesinado y Oswald hizo noticia, estos funcionarios y empleados se vieron obligados a informar a Castro qué habían escuchado.

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