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JFK, Oswald y Castro: informe de Brian Latell

Enviado por en noviembre 27, 2012 – 15:59 pm

Arnaldo M. Fernandez

En la edición de junio de 2012 del boletín electrónico The Latell Report (http://ctp.iccas.miami.edu/latellReport.asp), publicado por ICCAS-UM, Latell resumió: «Childs supo que Castro recibió información sobre las visitas de Oswald a la embajada de Cuba, porque se lo dijeron de inmediato. Fidel habló con Childs sobre la base de hechos contados por el personal de su embajada que atendió con Oswald y aparentemente rindieron un informe completo y detallado».

Al recortar «después que el presidente Kennedy fue asesinado», tal y como consta en el informe de Childs, Latell transformó esta coartada de Castro en prueba de cargo y tachó de mentirosa su negación de haber tenido conocimiento previo de Oswald, tal y como declaró Castro en su discurso del 27 de noviembre de 1963 en la Universidad de La Habana y en su comparecencia por radio y televisión del 23 de noviembre de 1963 (JFK Exhibit F-684).

Latell se jacta de haber cogido a Castro en una mentira, pero no sólo escamoteó el momento —después que el presidente Kennedy fue asesinado— en que Castro supo de Oswald, sino también el lugar, informado por Childs, en que Oswald pegó su grito de matar a Kennedy: la embajada de Cuba en Ciudad México y no el consulado, que estaba en otro edificio. El informe al HSCA Oswald, the CIA, and Mexico City (1978) puntualiza que la CIA fotografiaba a los visitantes del complejo diplomático desde dos ventanas diferentes de un apartamento en el tercer piso del edificio número 149 de la calle Francisco Márquez (Foto: JFK Exhibit F-438), porque la entrada a la embajada estaba en la esquina con la Calzada de Tacubaya y la entrada al consulado, en la esquina de la calle Zamora.

Childs arribó a la conclusión inevitable de que «Castro no tuvo que ver nada con el asesinato». Al discutir con Beatrice Johnson, representante del CPUSA en Cuba, lo que había dicho Castro, Childs y ella decidieron no hablar más del asunto, «porque era dinamita». Hoover tomó en serio el informe de Childs, pero Latell se atrevió a manipularlo para involucrar a Castro y el asunto estalló en sus manos.

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