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Faux News: análisis y síntesis

Enviado por en noviembre 10, 2012 – 0:01 am

Gustavo Silva

La astucia de la razón suele pasar la cuenta a los voceros del whisful thinking. En lección magistral de la sinrazón, Karl Rove explicó cómo y por qué Romney podía ganar en Ohio, aunque ya la cuenta no daba y la bandería de Obama celebraba el triunfo. Si Rove y otros ejercieran la autoreflexión, tendrían que renunciar, pero falta vergüenza. Bill O´Reilly justificó la derrota de Romey con que los Estados Unidos ya no son como antes. Habría que preguntarse si los candidatos aspiran a gobernar un país que no es. En la claque de Fox News, sólo Juan Williams, fichado por $2 millones en 3 años como consecuencia del escándalo en National Public Radio (NPR) hacia octubre de 2010, razonó que Obama debía ganar y auguró que 298 a 240 en el colegio electoral. Rove, Fred Barnes, Michael Barone y Dick Morris se alejaron tanto del sentido común como de la aritmética para predecir la victoria de Romney hasta en los estados donde se precisaba una voltereta de 10 o más puntos con respecto a 2008.

Rove recaudó $330 millones para la campaña de Romney y predijo su victoria 285 a 253. A tal efecto consideró que, por las multitudes entusiastas al paso de Romney, Pensilvania, Nevada y Wisconsin eran very winnable. Obama sacó ventaja de 5, 6 y 7 puntos, respectivamente. Barnes se agarró de la regla inventada: «el empate en las encuestas favorece al opositor» para explicar “Why Romney Will Win” (Weekly Standard, noviembre 5, 2012). Barone se pasó de rosca con pronóstico sin reservas del triunfo de Romney 315 a 223 Obama. Aquí sacó otra regla de seso hueco: Fundamentals usually prevail in American elections. Y para colmo se bajó con un «voto oculto» que podría resultar en victoria abrumadora de Romney, porque las encuestas favorables a Obama adolecían de un «problema sistémico»: llegaban al electorado realmente existente. Morris siguió por este declive y espantó que Romney doblegaría a Obama 325 a 213. Para colmo le dijo a Greta Van Susteren que Romney ganaría el voto popular by more than five points. Sentó su credencial de analista político con que I’ve done this for a living y posó de responsable con que You hold me accountable. En la radio, Rush Limbaugh remachó: My intellectual analysis [gives] three hundred-plus electoral votes for Romney. Ambas nociones de Limbaugh, análisis e intelectual, corren la misma suerte que los alardes de Morris: bullshit mountain, según la síntesis del comediante Jon Stewart. Y así, la astucia de la razón sorprende con que viene del humor la mejor aproximación a un objeto tan serio.

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