Cuba

Noticias, notas y artículos sobre Cuba

Colaboraciones

Artículos y ensayos de colaboradores

Correo

Opiniones y cartas del lector

US-Mundo

Noticias y notas sobre Miami, US y el mundo

ei

Artículos y ensayos de Emilio Ichikawa

Inicio » ei

CUBA: Un sistema de solidaridad permanente donde el mercado es un estado de excepción

Enviado por en noviembre 8, 2012 – 8:04 am

Emilio Ichikawa

John Elster alcanza a proponer en Ulises y las Sirenas (FCE, 1997) que el “altruismo” y el “egoísmo” son epicentros de dos concepciones opuestas de la sociedad, aunque propiciadoras de las mismas paradojas. Mientras esto se comprende, queda la evidencia de que unos prefieren existir en una sociedad con fundamento colectivo, mientras otros optan por habitar una sociedad de fundamento individual. Como saben los exiliados e insiliados cubanos, ninguna alternativa es definitivamente satisfactoria (por eso hay compatriotas que se mudan-viajan sucesivamente entre un espacio civilizatorio y otro, insoportables y pretendidos a la vez). Dicen que en la antigua Esparta el orden colectivo de la polis era un valor superior a la libertad de los espartanos. Los comunistas modernos fueron afines a este tipo de prédica.

Lo fue, por ejemplo, Charles Fourier, que nació en Besançon en abril de 1772. Con casi 20 años de vida en el pueblo, antes de mudarse a Lyon, Fourier pudo comprender la importancia de las cooperativas para la sobrevivencia de las empresas de los pequeños negociantes, uno de los cuales era su padre. Fourier fue un diseñador de utopías; en particular de una suerte de micro mundo solidario y cooperador llamado “Phalanstère”. Como muchos saben, el pensamiento de Robert Owen, nacido en Newtown en 1871, iba también en esa dirección y lo que es fundamental en esa proporción. Ellos y otros socialistas inspiraron y siguen inspirando la fundación de granjas, retiros, campamentos, falanges, hermandades, brigadas… para vivir en mutualismo.

En el espacio geográfico restringido en que se pensaba ese comunismo moderno, el igualitarismo y el autoritarismo eran soportables y hasta deseables; como en el caso de una “familia”, donde el paternalismo y la no competitividad son apreciados por la sociología clásica como “rasgos” y no como defectos. Ahora bien, la cosa se complica cuando la forma comunista de convivir desborda los límites estrechos de lo micro utópico y se quiere poner a funcionar en los marcos territoriales de un estado-nación. Y por supuesto luego, cuando el comunismo deviene una forma de internacionalismo.

No es lo mismo que en un país funcionen “núcleos” de convivencia comunista, a pretender que el país adopte la forma comunista de funcionar. Como decía, en los módulos comunistas la competencia no debe impedir que sobreviva el más débil, la libertad de expresión (cualquier libertad) es secundaria respecto al bien común y el líder es intocable. En la actualidad, para sortear la crisis, hay personas que se han mudado al sur de España o al desierto mexicoamericano a sobrevivir en formas de organización comunista. Los que consumen cine comercial se habrán percatado de los numerosos filmes que hoy proponen la convivencia grupal, semi desgajada del marco nacional. Repito: el problema se genera no porque existan comunas en el marco de la nación, sino cuando se quiere organizar a la nación de modo comunal.

Pensadas en este contexto, las reformas económicas cubanas aparecen como una extensión regular de las relaciones capitalistas por todo el país, “exceptuando” los espacios donde la confraternidad nacional (Casa Cuba) entra en peligro. Lo que sucede con esto es que dada la definición de Cuba como nación que vive bajo la amenaza “histórica” del imperialismo (ante esto el bloqueo es algo “circunstancial”), hay una inversión de factores donde lo regular se hace excepción y lo excepcional normal. Es decir que en Cuba la normalización del mercado funcionará como una situación “extraordinaria”, porque en el contexto general lo “extraordinario” (lo singular, lo diferente) es la norma.

Un país como Cuba, en la duración de los 365 días de cada año, siempre podrá apelar a la declaración rutinaria de “situaciones excepcionales” para restringir la libertad y la lógica del mercado. La “excepcionalidad” en Cuba no tiene que poseer la magnitud de un intento de golpe de estado, una catástrofe natural o una intervención extranjera; en la isla la “sensación de excepcionalidad” se actualiza con la foto de un líder, un concierto en la Plaza, un evento deportivo, una visita significativa, una telenovela famosa, etc. Esto le da mucha amplitud de “maniobra legítima” al gobierno cubano (actúa bajo condiciones de “excepción”) y una buena posibilidad de sobrevivir como “socialismo” en el contexto global actual. Esa soltura política se puede corroborar en el decreto (“decisión “) “Decisión del Gobierno Revolucionario” (escritura tipo 1959) que publicó hoy el periódico GRANMA; hecho que hace sospechar que ese proceso histórico conocido como revolución cubana, que primero engendró un gobierno, va a acabar por sedimentar un tipo de sociedad. Un orden cooperativo afincado en la esfera de la circulación-distribución (comercio y consumo) que, con el tiempo, pudiera enrolar hasta los intereses de sus propios críticos.

-IMAGEN: by Geandy Pavón (Mariscal Chocolate reparte y no paga lo que debe)

Share