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A comienzos del 2013 la VIII Legislatura anunciará un Presidente de Cuba hasta el 2018; con gran probabilidad el mismo RAUL CASTRO

Enviado por en noviembre 30, 2012 – 13:16 pm

Emilio Ichikawa

El pasado 27 de noviembre (2012) el Consejo de Estado de Cuba resolvió que el 3 de febrero de 2013 se celebrarían elecciones para definir los Delegados a las Asambleas Provinciales y los Diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, sobre la base de candidatos que establecerán las Asambleas Municipales el domingo 16 de diciembre . Estas Asambleas Municipales han sido recientemente electas y también constituidas, y los nombres de sus Presidentes y Vicepresidentes publicados en la edición del GRANMA de ayer 29 de noviembre.

Esta vez la prensa extranjera se ha dado cuenta del saldo que se avecina: Toda esta mecánica implica un proceso en que probablemente será reelegido el presidente Raúl Castro”. Hasta el 2018, pues se trataría de la decisión de una Legislatura (la VIII) que cubriría un quinquenio.

Este sistema electoral, sobrevalorado como el más democrático del mundo por unos y subestimado como una farsa por otros, tiene una historia y es un hecho. Por encima de los juicios de valor podría significar que la revolución de 1959, cuyos problemas iniciales rondaron acerca de la sobrevivencia o no de un Gobierno, pudo finalmente estructurar un Estado. Es decir, un entramado de reglas, instituciones, liturgias, valores y costumbres (una Razón) que hasta la oposición tendría que tomar en cuenta. Lo que quiero significar es que la historia de la revolución cubana de 1959 podría haber llegado a un punto en que incluso un Gobierno “contrarrevolucionario” tendría que amoldarse o al menos considerar las formas del Estado creado por la propia Revolución. Para decirlo con palabras conocidas: lo que podría “caerse” en Cuba es un Gobierno (el de “Castro’s family”, que es otro problema), pero el Estado quedaría en pie.

Fidel Castro escoge el día 2 de diciembre de 1976 para dejar constituida la I Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular. En su discurso fundador se notan las intenciones de superar la misma revolución institucionalizándola. Dice Castro: “En este acto trascendental e histórico, del cual todos somos testigos vivientes, cesa el período de provisionalidad del Gobierno Revolucionario y adopta nuestro Estado socialista formas institucionales definitivas. La Asamblea Nacional se constituye en órgano supremo del Estado y asume las funciones que le asigna la Constitución. Era un deber y es a la vez un gran triunfo de nuestra generación arribar a esta meta.” También dijo en esa oportunidad: “Solo nos resta un acto formal: expresar que en este instante el Gobierno Revolucionario transfiere a la Asamblea Nacional, el poder que desempeñó hasta hoy. Con ello el Consejo de Ministros pone en manos de esta Asamblea las funciones constituyentes y legislativas que ejerció durante casi 18 años, que es el periodo de más radicales y profundas transformaciones políticas y sociales”.

Como muchos sospechan, no era una verdad completa que Fidel Castro transferiría todos sus poderes a las instituciones (su “autoridad”, como gusta decir); pero sí es innegable que fue algo que dijo. A 36 años de aquella fecha la balanza se inclina al otro lado: las palabras de Fidel Castro tienen más “fuerza constituyente” que su propia persona. Sus palabras, la Constitución y las Leyes (Ley No. 72 de 29 de octubre de 1992) que en un momento consagraron el sistema “democrático-electoral” cubano.

Algunas personas lo advirtieron al llamarse a proceso en julio de este 2012: el amarre está en las mismas elecciones por Circunscripciones; en las Comisiones Electorales y en las Comisiones de Candidatura en los diferentes niveles. A la altura de diciembre de este 2012 hay poco que hacer. Algunos analistas dicen que la VIII Legislatura probablemente sustituya a Ricardo Alarcón.

El 27 de diciembre de 2007 el Diputado Fidel Castro envió un mensaje a la Asamblea Nacional que leyó su Presidente Ricardo Alarcón. Además de algunos comentarios, el documento encerraba un voto (según el proceso) a favor de Raúl Castro: “Levantaré mi mano junto a la de ustedes para apoyarlo”, decía Fidel Castro. El 24 de febrero de 2008 Raúl Castro se dirigiría a la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba como Presidente de los Consejo de Estado y de Ministros. Desde ese momento se le empezó a decir Presidente o General Presidente con una incomodidad que ha ido cediendo después de un lustro; que ahora amenaza con convertirse en una década. (FOTO: cubadebate)

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