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TIEMPO CUBANO: De “el próximo fin de año en La Habana” a “te espero en la eternidad”

Enviado por en octubre 31, 2012 – 5:06 am

Emilio Ichikawa

Aparentemente fueron grupos de intelectuales y académicos cubanoamericanos descendientes de la primera generación de exiliados anticastristas de los ’60 quienes comenzaron a confrontar mitos y ritos de sus mayores, como ese que prometía que las próximas navidades iban a ser en Cuba.

Respetuosos pero hartos de la asintótica promesa que no se consumaba, empezaron a erosionar la “fe” con firme ironía literaria hasta desembocar luego en prácticas que abarcaron desde el alejamiento del locus miamense hasta el acercamiento a la Cuba socialista. No por socialista sino por cubana; por ser una Cuba real y geográficamente disponible. Esa centralidad territorial, moderna, la experimenté hace poco cuando el periodista de la TV CUBANA Froilán Arencibia se refería (frente a un mapa) al paso arrasador del huracán Sandy “por el territorio nacional”. La trocha ciclónica seguida por el fenómeno meteorológico, desde Santiago de Cuba (Arrivals) hasta Holguín (Departures), relegaba al rincón de las ideas sin praxis las definiciones desterritorializadas de la nación que abundaron en el chanfle de los años 80-90. La literatura del profesor Gustavo Pérez Firmat, por ejemplo, escéptica ante valores duros del patriotismo (como el himno nacional) y el exilio (los espejos del restaurante Versailles) fue acogida con simpatía en los círculos oficialistas habaneros de los ’90. Era parte de un proceso que no se detendría y que puede considerarse de algún modo redondeado en la reciente “reforma migratoria” cubana.

La crítica del nacionalismo, que dentro de la isla es considerado un pecado ideológico (o una “comemierdería” de intelectuales, para usar una palabra de Álvarez Guedes) por las autoridades cubanas, es capitalizada por ellas mismas cuando se hace desde “fuera”. Es un doble estándar astuto y oportunista, porque el nacionalismo (al menos en retórica) es un valor estructurador del núcleo exiliar dominante. Precisamente una de las objeciones más recurrentes a la ideología de la oposición o disidencia interna que uno se encuentra en círculos de Miami, tiene que ver con la definición de la bandera cubana como “ese trapo tricolor” que (quizás equivocadamente) se adjudica al escritor Orlando Luis Pardo Lazo. Porque en rigor, para los nacionalismos radicales, nunca se es lo suficientemente habanero para ser Habanero; ni suficientemente newyorkino para ser Newyorkino. Es decir: nunca serás suficientemente cubano así seas insuficientemente norteamericano.

El distanciamiento de la consigna “el próximo fin de año en La Habana” fue consumado ayer (martes 30 de octubre, 2012) en un “Tome nota” del locutor y Director General de RADIO MAMBI Armando Pérez Roura, justo delante de la Fiscal Estatal Kathy Fernández Rundle que hacía propaganda electoral en la emisora de la Calle 8 (a pesar de ir sola en la boleta de noviembre). El periodista y líder del Partido Unidad Cubana, tras exponer su convicción personal acerca de la existencia de otra vida además de esta, transfirió a esa dimensión la posibilidad del prometido regreso a la isla, que ya no podría darse sino en futuras generaciones o transmigraciones.

La renuncia al regresar a Cuba expuesta por Armando Pérez Roura (entre los líderes del exilio miamense el “regreso” como concepto estructurante y no como “trova” o “muela” solo sobrevive en los discursos de Jorge Mas Canosa ), al menos en un plazo de tiempo tangible (político y no metafísico), se empieza a aceptar públicamente en Miami. Lo curioso es que lejos de manifestarse con duelo, se expone nuevamente con grandilocuente triunfalismo.

-ILUSTRACION: Tomada de roystoncartoons.com

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