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Encuentro con el Canciller Bruno Rodríguez y la agenda de diálogo de CAFE

Enviado por en octubre 2, 2012 – 9:15 am

Prof. María Isabel Alfonso

El pasado viernes 28 de septiembre tuvo lugar un encuentro entre el canciller Bruno Rodríguez, funcionarios del gobierno cubano y un grupo de cubano-americanos. Entre los cubano-americanos se encontraban músicos, profesores universitarios, arquitectos, abogados, miembros de la organización comunitaria CAFE (Cuban Americans for Engagement) y otros, quienes entablaron un diálogo provechoso con los representantes cubanos.  De la directiva de CAFE, habíamos sido invitados quien escribe, María Isabel Alfonso, y Arturo López-Levy, quien no pudo asistir por participar en una conferencia sobre las relaciones Cuba-California en la Universidad de Berkeley.  Las invitaciones fueron a título personal pero en consonancia con la metodología de nuestra organización, comparto en estas líneas mis percepciones sobre el evento.

El evento en la misión diplomática de Cuba ante las Naciones Unidas comenzó con una intervención  del canciller, quien disertó sobre la situación actual en la isla, abordando varios temas  como las reformas en la agricultura, la expansión de créditos, las cooperativas en el sector agropecuario, de los servicios y otras áreas como la construcción y el transporte. También se refirió a la entrada en vigor de una nueva ley tributaria, la nueva política de matrícula a las universidades (por exámenes de competición), y la nueva ley de inversión extranjera, entre otros temas.

Los cuatro puntos de CAFE

CAFE expuso su premisa fundamental y los cuatro puntos incluidos en el primer comunicado emitido por nuestra organización (www.cafeporcuba.com/?page_id=34). Nuestra premisa es que la emigración es parte esencial de la nación, de su vida económica, política y social.  En ese sentido, propusimos  que se considere un cambio de título a los encuentros denominados  “Diálogo de la Nación y la Emigración”,  a otro como “Diálogo Nacional”, “Diálogo Cubano”, o simplemente “Diálogo entre el gobierno cubano y ciudadanos cubanos residentes en el exterior.” 

No se trata de buscar un mero cambio de nombre, sino de establecer los principios ciudadanos y patrióticos en los cuales una conversación constructiva debe basarse. La soberanía cubana descansa en toda la nación y depende, como decía Martí, de “esfuerzos de la isla y la emigración”. El centro de esa soberanía está en la isla, donde residen la mayoría de los cubanos, y aquellos para los cuales decisiones gubernamentales son más relevantes.  Sin embargo, los ciudadanos cubanos residentes en el exterior no podemos dialogar con la nación porque somos parte inseparable de la misma. Somos también ciudadanos cubanos con deberes y derechos.

Rechazando toda injerencia indebida en los asuntos soberanos cubanos y expresando el deber patriótico de guardar toda distancia con los partidarios de las políticas injerencistas emanadas de la ley Helms-Burton,  reiteramos al ministro Rodríguez los cuatro objetivos iniciales  de CAFE:

1-Instamos al gobierno cubano a discutir aperturas a la participación de cubanos emigrados en el proceso de reformas económicas actuales, particularmente en los sectores de pequeña y mediana propiedad no estatal emergentes. Es cierto que en el caso de los cubano-americanos existe la limitación del embargo. Pero abrir la posibilidad a cubanos residentes en otros lugares crearía la expectativa, el apetito empresarial en la comunidad cubano-americana. (El área de las pequeñas empresas sería la de mayor consideración. Esto iría mano a mano con las regulaciones que buscan evitar la acumulación de capital de unos sectores en detrimento de otros, así como con la fomentación de pequeñas empresas cuentapropistas nacionales.)

2-En cuanto a los viajes, llamamos a  compatibilizar las prácticas migratorias cubanas con los estándares internacionales. Se sabe que la política de hostilidad de EE.UU. ha sido un factor fundamental en la necesidad de medidas defensivas , pero es hora de empezar a moverse hacia una mayor regularidad. No hay nada más favorable a una posición activa contra el embargo que facilitar que los cubano-americanos viajen frecuentemente a la isla. Algunas políticas cubanas dificultan esa tendencia. Por ejemplo:

a)       Los precios de los pasaportes son muy elevados comparados con los de la mayoría de los países. Muchos cubano-americanos los percibimos como abusivos.

b)      Los permisos de entrada y salida deben ser usados para personas específicas, con implicaciones para la seguridad nacional o el desarrollo del país, no para la generalidad de la población. (No estamos hablando de Posada Carriles, ni de participantes o cómplices con las políticas de embargo y agresión, sino de médicos, balseros, cubanos de a pie que encuentra obstáculos para viajar al exterior o regresar a su patria de origen por motivos familiares, educacionales, de trabajo o de índole similar.)

3-Necesidad de implementar pasos hacia un proceso de reconciliación. Una de las variantes es la creación de comisiones para reconocer abusos a grupos específicos que sufrieron injusticias que pueden haber motivado su emigración, por ejemplo, los homosexuales y los religiosos (el propio Fidel Castro ha reconocido que se cometieron grandes injusticias con esos grupos). Esto es clave para convencer a un sector no recalcitrante dentro de la emigración, que quizás quiere ser parte de una nueva Cuba, pero por circunstancias personales, su pasado, etc., no logra entrar a formar parte de ello. (Por ejemplo, personas que hayan estado en las UMAP).

4-Incremento de intercambios culturales y educacionales entre la comunidad cubana emigrada y las instituciones del país. Eliminación de prejuicios, trabas, paranoias para que profesores y artistas puedan interactuar profesionalmente con Cuba.

 Comentarios del canciller

El Canciller se refirió a cada uno de los puntos planteados por CAFE.  Con respecto a la participación de emigrados en la toma de decisiones en las reformas económicas, expresó: “Yo creo que sería positivo que ustedes opinaran. Los malos cubanos que apoyan el embargo, creo que no tienen nada que hacer entre nosotros, pero con esas excepciones, a mí me parece que el concepto esencial es “con todos y para el bien de todos.”

Con respecto a la posibilidad de inversiones de cubano-americanos y cubanos en el extranjero, comentó: “Yo no sé a cuántos cubanos ustedes conocen que podrían invertir en Cuba 200, 300, 500, mil millones de dólares, que es la inversión que demanda Cuba. Es decir, hoy el desarrollo económico de Cuba no demanda la inversión de 100 mil, 200 mil, 300 mil dólares. De hecho, hay un proceso natural de mecanismos de mercados que redujo la presencia de socios extranjeros en Cuba, la mayoría de los cuales llegó a Cuba en los años durísimos de Período Especial. Una parte de ellos eran chinchaleros; otra parte de ellos eran intermediarios, otros no pudieron cumplir los contratos de producir en Cuba, no sólo para el mercado cubano sino para exportación, y por tanto, esos negocios se han ido liquidando, y han ido llegando compañías más eficientes. Existe hoy la base legal para que los cubanos de le emigración inviertan. Yo sé que es muy difícil, yo sé que no entra en nuestras políticas, y considero que un factor principal es el que he mencionado: que Cuba anda buscando inversiones que son de magnitud a las que no llega como regla la emigración.”

“Nosotros tenemos una política de inversión extranjera basada en la búsqueda de socios fuera de Cuba, cuando nos falta capital, tecnología o mercado. Si no, preferimos que funcione el capital nacional. Hoy es reconocido internacionalmente que Cuba es productor [en la farmacología] de productos no sólo de ultima generación, sino de nuevas tecnologías en materias de vacunas contra el cáncer, tratamientos para el pie diabético, en el sector de vacunas preventivas, en general, en anticolesterolémicos, etc. Bueno, eso se hizo con capital nacional, y a nosotros no nos interesa que alguien llegue con 100 mil dólares a invertir en la industria farmacéutica en Cuba, ni nos interesa tampoco que haya un pequeño taller privado tratando de competir con el Polo Científico, con los poderosos centros de investigación que se tienen. No digo que no pueda ocurrir, lo que digo es que no está en nuestras prioridades en este momento.”

“Mencioné que nosotros necesitamos reconstruir un nuevo y potente puerto. Nosotros no necesitamos 100 mil dólares; necesitamos mucho más para esto.”

“Hay un tema de prioridad, porque nosotros no estamos haciendo una apertura irreflexiva ni indiscriminada al capital extranjero sino en función de las prioridades de nuestro desarrollo, pero son temas de los que vale la pena discutir” (el subrayado es nuestro).

Entiendo positivo que Rodríguez expresara disposición a conversar sobre este tema en función de lo que es mejor para Cuba.  Por nuestra parte, compartimos nuestra consideración de que su visión sobre lo que Cuba necesita es estrecha.  Las inversiones en la gran empresa y la infraestructura que correctamente identifica no son incompatibles sino complementarias y con múltiples sinergias con el desarrollo de la pequeña y mediana empresa.  En términos económicos, Cuba necesita más trabajos, importación de tecnología, capitales y base fiscal para realizar la actualización planteada. Si se agrega todo el potencial inversionista de cubanos residentes en el exterior, y se compara con lo aportado por otras diásporas, no sería una cantidad a despreciar. Políticamente, una apertura a la participación de los cubanos residentes en el exterior en el sector cuentapropista, las cooperativas y la reforma de la agricultura, reforzaría las motivaciones de los cubano-americanos a tomar parte activa en el enfrentamiento a la política norteamericana de embargo que les impediría participar en los destinos económicos de su país.

Cabe mencionarse también que sería muy beneficioso para nuestros compatriotas y familiares que hoy se lanzan a iniciar sus pequeños negocios por cuenta propia, la colaboración de cubano-americanos con experiencias en otros mercados. Además de contribuir al acercamiento entre cubanos que han vivido diferentes experiencias y familias, tal interacción favorecería que cooperativistas y cuentapropistas puedan incluso convertirse en exportadores de bienes y servicios como ha ocurrido con pequeñas y medianas compañías asociadas a emigrantes retornados en la India, China y Vietnam. No todos los cubanos desplazados de la esfera estatal cuentan con las habilidades ni el entrenamiento para convertirse, de la noche a la mañana, en exitosos empresarios del sector privado.

Con respecto al punto 2, Rodríguez admitió la necesidad de acercar la política migratoria cubana a los estándares internacionales, pero para ello, es necesario una estandarización de las políticas migratorias de EE.UU. hacia Cuba:

“Es verdad, yo comparto que es necesario acercar la política migratoria cubana a los estándares internacionales. Para eso, tenemos que acercar a los estándares internacionales la política migratoria de los Estados Unidos a Cuba. No sé cuántos mexicanos quedarían en México (…) si hubiera una ley de ajuste mexicano. O cuántos dominicanos o haitianos quedarían en esa fabulosa isla de La Española si hubiera una política de pies secos-pies mojados hacia ellos. Entonces hay que ser realistas. Nosotros queremos ir en esa dirección. Y no sólo queremos sino que vamos en esa dirección. Y vamos a pesar de que no cambien esas políticas que toman como rehén a la emigración cubana de una política que no funciona, y que no tiene nada que ver con los intereses de la emigración.”

“Yo no conozco que nosotros tengamos un mecanismo de permiso de entrada a Cuba que funcione de manera general. Yo entiendo que nosotros tenemos un sistema de habilitación de pasaporte que como regla permite a cualquier cubano viajar, entrar y salir y permanecer períodos de tiempo dado en Cuba sin hacer ningún trámite específico y creo que eso abarca a la inmensa mayoría de los cubanos que viven en cualquier parte del mundo. Y eso fue un salto de la política migratoria que fue la eliminación del permiso de entrada que era masivo.”

“Yo me imagino que haya cubanos que quieran salir, trabajar en EE.UU., regresar a Cuba, moverse en terceros lugares; académicos que quieran hacer una vida académica de tiempo compartido entre un país y otro, etc. Y a mí me parece que eso está a tono con las decisiones legislativas que se tomaron que incluyen favorecer esos procesos e indudablemente eso requiere elementos de reforma migratoria.”

“Los precios de los pasaporte es un tema del que podemos sin duda discutir, obedece a determinadas razones. Nadie va a financiar con los pasaportes el desarrollo económico de Cuba”.

Ya en la reunión en Washington con funcionarios de la Sección de Intereses Cubanos en abril de este año, la directiva de CAFE saludó planteamientos del Embajador Bolaños, similares a los del Canciller Rodríguez, coincidiendo que la habilitación del pasaporte fue un progreso con relación a la práctica previa del permiso de entrada. Como cubano-americanos a favor de una relación constructiva entre Cuba y EE.UU., también entendemos que la política migratoria cubana no puede ignorar las acciones de hostilidad contra Cuba. Por eso nos hemos pronunciado contra la inclusión de Cuba en la lista de países promotores del terrorismo, el programa de promoción de deserción de profesionales de la salud (Cuban Medical Professional Parole Program http://www.state.gov/p/wha/rls/fs/2009/115414.htm) , y la práctica de pies secos y pies mojados,  convertidas en políticas oficiales de EE.UU., nuestra patria de adopción, gracias a la presión de los grupos pro-embargo, que sólo piensan en reclamar sus propiedades perdidas después de 1959, tomar revancha e imponer a toda costa un cambio de gobierno desde el exterior. Dentro de esas circunstancias, llamamos al gobierno cubano a que avance todo lo posible en la normalización de la relación con los emigrados, adoptando los estándares internacionales respectivos, y eliminando desviaciones injustificables como los abusivos precios de documentos, y las restricciones de regreso a la isla para grupos profesionales, o cubanos que abandonaron el país sin el permiso de salida.

Fue igualmente positivo  el diálogo con el canciller Rodríguez  en cuanto al tema de la reconciliación. El ministro  no se refirió a la posibilidad de implementar comisiones de reconciliación hacia aquellas personas perjudicadas injustamente por el proceso revolucionario, pero expresó puntos que consideramos legítimos e importantes a tomar en cuenta en el debate sobre pasadas injusticias y las políticas actualmente vigentes. Es responsabilidad nuestra diferenciar la parte de la emigración que ha sido víctima de esas políticas que han llegado a atentar sin pudor hasta contra nuestros vínculos familiares, de los perpetradores terroristas y pro-embargo, cuyos abusos y agresiones al pueblo cubano, no justifican ni son equiparables a los errores y abusos cometidos por el gobierno cubano contra segmentos no pequeños de emigrados.

Al respecto, acotó: “Reconciliación no puede ser amnesia, no puede ser olvido ni puede ser equiparación simplificadora. Es decir, hubo un sector de la emigración inicial, donde estaba desde el criminal, hasta los torturadores, represores, corruptos que saquearon el erario nacional, y con los cuales nosotros no podemos pensar en términos de reconciliación. Contra la nación cubana se ha cometido un crimen en estos 50 años de los que fueron cómplices grupos de emigrados cubanos, que ejercieron y propugnaron acciones violentas contra su país e intentaron e intentan hasta este minuto provocar una invasión militar norteamericana que costaría un baño de sangre, y que colocaron a Cuba al borde de un holocausto nuclear durante la Crisis de octubre, o que llamaron al presidente Clinton a bombardear la Habana en el año 96. O que incluso volaron el avión de Barbados en el año 76… Entonces, es verdad que hay cargas que son muy fuertes. Las medidas, limitadas e insuficientes de flexibilización de los viajes del Presidente Obama en el 2009, que tardó casi un año en implementar desde el punto de vista práctico, están hasta este minuto bajo ataque por un sector de personas de origen cubano. No hay hoy mayor obstáculo a un cambio de política hacia Cuba que determinados Comités de Acción Política y determinados congresistas cuyo sentido de sus vidas políticas es esto. Me dicen que hoy por hoy están siendo bloqueadas las licencias de los viajes de contacto pueblo a pueblo.”

CAFE  ha demandado al gobierno norteamericano el fin de las políticas denunciadas por el canciller Rodríguez y lo continuará haciendo, independientemente de nuestra coincidencia o disidencia con las políticas del gobierno cubano o su rectificación de abusos y errores. De la misma forma que reclamamos nuestros derechos, asumimos nuestras responsabilidades.  Llamamos a la mayoría de la comunidad cubano-americana, que encuesta tras encuesta, se manifiesta en contra del embargo a Cuba y a favor de la flexibilización de los viajes familiares y de pueblo a pueblo, adoptadas por la administración Obama, a consagrar ese sentimiento políticamente, tomando distancia y retirando todo apoyo a los cinco representantes cubano-americanos en el congreso que insisten en alimentar la hostilidad y el rencor para su beneficio personal y lucrativo, en lugar de la reconciliación entre las nuevas generaciones de cubanos y estadounidenses.

Haciendo camino al andar

Fue en general, un encuentro positivo, en el que el canciller Bruno Rodríguez escuchó atentamente los temas planteados por CAFE y otros miembros de la comunidad cubano-americana de New York, Miami, y otros estados,  donde existe una pluralidad que no nos atribuimos representar. Juntos dimos otro  paso para continuar un diálogo de buena voluntad entre cubanos nacionalistas, de diversa ideología, pero comprometidos a derrotar  el odio, los rezagos de las circunstancias geopolíticas de la Guerra Fría, y los errores cometidos por ambas partes. 

-FOTO: Josefina Vidal (Dpto. América del Norte del MINREX), Bruno Rodríguez (Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba) y funcionarios de la Oficina del Gobierno de Cuba en NY, el pasado viernes 28 de septiembre en el referido encuentro: Archivo de la autora.

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