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El casco y la idea: Mercedes Arce (I)

Enviado por en junio 8, 2012 – 8:45 am

Arnaldo M. Fernández

La detención de Miguel Álvarez-Sánchez [asesor de Ricardo Alarcón] y su esposa, la Dra. en Ciencias Psicológicas Mercedes Arce-Rodríguez, se desliza ya por los heraldos anglo e hispano de Miami con un ángulo inusitado: Mechy Arce habría sido «mencionada como un contacto en la confesión de Carlos Álvarez», aquel espía convicto —junto con su esposa Elsa Prieto— en 2007 que, para mayor exactitud, se refirió a Arce como la compañera que lo atendía por la inteligencia castrista (páginas 80-82) y agregó el vínculo con Marifeli Pérez Stable (página 489). En su casa solía quedarse Mechy cuando venía a EE. UU.

En algún evento de la Casa Bacardí se oyó algo así que el repentino interés por Fulgencio Batista parecía ser operación de inteligencia. Lo mejor de este disparate estriba en que se soltó desde El Nuevo Herald, que había soslayado ya el debate sobre la relación de Marifeli Pérez Stable y Mercedes Arce-Rodríguez, que discurrió sólo en inglés, esto es: en The Miami Herald, hasta que el ombudsman [¿defensor del pueblo?] del periódico, Edward Schumacher-Matos, cerró el caso que venía poniendo en la picota a Pérez Stable, miembro del Miami Herald Board of Contributors, sin atar todos los cabos. Ahora los heraldos anglo e hispano se atreven a exponer a Mechy Arce, caída en desgracia allá, sin haber dado la cobertura que Dios manda al case study de Pérez Stable. Y por ahí empieza a explayarse la parasicología con que el periodismo aquí y allá acostumbra a enfocar «el problema cubano»: urdir coincidencias y estirar cabos para nunca cerrar el caso.

La conexión de Álvarez-Sánchez con Alarcón es evidente y nada mejor que pensar una jugada para acabar de salir de este presidente de parlamento y encargado especial de los asuntos Cuba-USA que no acaba de dar con la solución que permita cumplir la profecía de Fidel Castro sobre Los Cinco: «Volverán». Así mismo puede enlazarse a Arce-Rodríguez, ya no con Marifeli Pérez Stable, «quemada» por los desertores de la inteligencia castrista Jesús Raúl Pérez Méndez [en 1983] y Orlando Brito Pestana [en 2002], sino con cualesquiera personas en roce, por ejemplo: Juan Antonio Blanco, dado que Mechy trabajó para la ONG Félix Varela, fundada por Blanco, y se especializó como él en «resolución de conflictos» en virtud de gratificante conexión noruega.

El golpe pudo venir de cualquier lado. Dizque Mechy Arce fue sustituida (1992) como directora del Centro de Estudios de Alternativas Políticas (CEAP) de la Universidad de La Habana «por contradicciones políticas». Esta causa eficiente puede ser absolutamente cierta o mera pantalla. Tal o cual motivo puede retorcerse a conveniencia para sacar de circulación a persona incómoda en el aparato del castrismo. La misma tarea del agente castrista para guardar la apariencia —v.g., lanzar críticas contra el gobierno de Castro— puede surtir efecto boomerang si alguien por encima, o desde abajo con apoyo arriba, entresaca alguna de aquellas críticas como prueba de que el compañero se pasó de la raya, hizo concesiones, se ablandó, se fue de lengua, durmió con el enemigo o algo por el estilo.  A la postre este caso no pasa de ser otra peripecia novelera del decurso del castrismo, como aquella del vicepresidente y el canciller de la indignidad, el comprador de pollo congelado que vieron por Tampa, la matraca de Marambio y tantas otras que no dan respiro o, si no pasan, se inventan. Quizás lo más alarmante en este episodio no sea el escándalo en sí, sino más bien la duda que asalta por el rejuego tan burdo de cobertura periodística.

-Foto: Mechy Arce en la Villa Universitaria de Machurrucutu (Bauta). Al fondo, Pedro Martínez Pírez (izq) — vocero de Radio Habana Cuba— y el Dr. Jorge Ignacio Domínguez (Universidad de Harvard) © IEC (CRI)

-NOTA: A fines de agosto e inicios de septiembre del 2008, recién estrenado oficialmente el “raulismo”, un grupo de académicos y sindicalistas cubanos y de otros países se reunieron en República Dominicana en un coloquio titulado “Cuba: realidad y perspectivas”. Fue una reunión crítica con la longevidad del gobierno cubano y contó con las exposiciones de Juan Antonio Blanco, Oscar Espinosa Chepe (envió el trabajo desde Cuba), Carlos Saladrigas, Marifeli Perez-Stable y Mercedes Arce, entre otros. El sitio “Desafíos” cita estas palabras de Juan Antonio Blanco en el encuentro: “Dirigentes de edad avanzada (entre65 y 75 años), pudieran pensar que vale la pena intentar sostenerse por otra década más en el poder hasta que ellos mismos hayan salido de escena, principalmente por el temor a que un cambio fuera de control les ponga juicios por violaciones de derechos humanos dada su pasada trayectoria personal”.

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