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Castro: tiempo de guerrillero (III)

Enviado por en febrero 8, 2012 – 0:17 am

Pedro Pablo Bilbao

Al empinarse «¡Frente a todos!» (Bohemia, enero 8 de 1956) contra la dictadura de Batista, Fidel Castro recordó que se había enfrentado, «recién llegado y sin experiencia, pero lleno de juvenil rebeldía, al imperio de Mario Salabarría», jefe del Servicio de Investigaciones Extraordinarias (Represión Política) de la Policía Nacional y hombre fuerte del Movimiento Socialista Revolucionario (MSR), que Manolo Castro y Rolando Masferrer habían organizado para resolver los grandes problemas de la época «con las armas en las manos» (Bohemia, abril 16 de 1947). Semejante «imperio» tenía que encararse desde el bando rival: la Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR). Uno de sus fundadores, Vidal Morales Rodríguez (1918-96), gestionó el ingreso de Castro y atestigua que, al ponerlo en contacto con Emilio Tró (1917-47), Castro le dijo al jefe de Acción y líder fundador de la UIR: «Una de las más grandes emociones que tengo es haberlo conocido a usted. Usted es uno de los hombres que yo más admiro en Cuba. Usted es uno de los hombres más grandes y más honestos que yo he conocido y quería ser su amigo». Ahí mismo Castro se echó en el bolsillo a Tró —asevera Morales Rodríguez— y enseguida se llenó la planilla de inscripción en la UIR, que firmaron los tres.

Según Morales Rodríguez, Tró tenía sólo cuarto grado escolar y psicosis de guerra. Había escapado a California —vía México— luego de malograr el atentado (1941) a Mariano Faget (1904-72), jefe batistiano del Servicio de Investigaciones de Actividades Enemigas. Tró se alistó en el ejército de EE. UU. y marchó al frente en Europa. Al regresar a Cuba fundó la UIR y se acordó anunciarla con el «acto resonante» de ajusticiar al esbirro machadista Desiderio Ferreira para sentar el eslogan —sin derecho de autor— «La justicia tarda, pero llega», que apareció en un cartel junto al cadáver Ferreira, baleado de muerte (julio 19, 1946) en el portal de su casa. Tró se consagraría al abandonar una partida de póquer y regresar enseguida luego de haber liquidado (julio 28, 1946) al detective Julio Abril (Policía Secreta) y de paso al capitán Bruno Valdés (Policía de Obras Públicas). El presidente Grau no sólo mandó a echar tierra y darle pisón al caso, sino que también concedió a Tró el grado de comandante y el puesto de director de la Academia de Policía.

Esta jugada magistral de corromper a los líderes de grupos de acción con puestos en la policía —amén de cheques y sinecuras— propició que los grupos transitaran oficial y mediáticamente de revolucionarios a gansteriles. La transición se consumó con la batalla campal (septiembre 15, 1947) en el reparto de Orfila (Marianao) entre la gente de Salabarría y Tró. Hubo que mandar hasta los tanques del Campamento Militar de Columbia para zanjar «la discusión», en la cual Tró fue acribillado y por la cual Salabarría sería condenado (marzo 8, 1948) a 30 años de cárcel. Este último alegó que los sucesos de Orfila sirvieron de excusa al ejército para desbaratar la expedición de Cayo Confites contra el dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo. Así vuelve Fidel Castro a ponerse sobre el tapete (Continuará).

-Foto: El general presidente Gerardo Machado (1871-1939) entrega la bandera (octubre 20, 1929) de la Escuela Química Industrial a Desideiro Ferreira, comandante de la policía secreta © Cuban Heritage (UM)

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