Cuba Socialista: Física atribulada (II)
Arnaldo M. Fernández
A medida que se consolidaba la Escuela de Física en la Universidad de La Habana (UH), la Universidad de Oriente (UO) gestaría (1967-70) otra con el empeño personal de Roberto Soto del Rey (1913-95), ayuda de licenciados de la UH y asesoría soviética. Los físicos tenían ya empleo fuera de las universidades, sobre todo en institutos de la Academia de Ciencias de Cuba (ACC). Tras el Primer Encuentro de Físicos Cubanos (UH, 1974), La Habana fue sede del IV Simposio Latinoamericano de Física del Estado Sólido. Al crearse (1976) el Ministerio de Educación Superior (MES), la carrera se había abierto ya en la Universidad Central de Las Villas (UCLV) y contaba con casi medio millar de graduados en todo el país. No demoró mucho (1978) que se fundara la Sociedad Cubana de Física y todo marchó al compás de los planes quinquenales de ciencia y técnica hasta que cayó el Muro de Berlín y sobrevino la desunión post-soviética.
La UH giró entonces hacia la alquimia (dar con el producto tecnocientífico que sacara de la crisis) y el turismo universitario (para ir tirando). En vísperas de uno de los eventos turocientíficos: el VII Encuentro Ibérico de Enseñanza de la Física (Las Palmas de Gran Canaria, 1997), el profesor Octavio Calzadilla Amaya (UH), se topó con que sus colegas españoles traían recado de Marcelo Alonso (Foto © DICYT), el físico cubano a quien Che Guevara había mandado en abril de 1960 a la Comisión Interamericana de Energía Nuclear y se había quedado en EE. UU. Alonso acaba de jubilarse en el Instituto Tecnológico de la Florida (Melbourne), donde había sido hasta director ejecutivo, y quería ir a Cuba con el pretexto del I Taller Iberoamericano de Enseñanza de la Física Universitaria (La Habana, 1997).
Dizque los cubanos accedieron y pidieron a los españoles tramitar la invitación, pero la estela del derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate (Ley Helms-Burton, 1966) malogró el empeño de Alonso. La profesora española Carmen Carreras asevera que Alonso expresó: «Nos veremos en La Habana. O cambian ellos, o cambio yo». Alonso cambió y volaría (enero 22, 2000) de Miami a La Habana, donde lo esperaban Carreras, su colega Manuel Yuste y el decano de la Facultad Física (UH), Carlos Trallero Giner, para la segunda edición del precitado taller y por invitación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) de España. Alonso largó su conferencia Dinámica no lineal en los cursos introductorios de Física en el Salón de Actos de la Facultad de Física (UH) y no tuvo que andar mucho para recorrer su entorno natal: había nacido (febrero 6, 1921) en la calle San Lázaro, cerquita de la escalinata. También se llegó a la tienda de tejidos (Calle Amargura, Habana Vieja) de su padre y a otras esquinas habaneras. Volvería en diciembre de 2000, luego de empalmar a la Sociedad Cubana de Física con la American Physical Society (APS) y así dar pie a que la VIII Conferencia Interamericana de Enseñanza de la Física (2003) tuviera lugar en La Habana.
Nota: Alonso entró en la órbita del Che Guevara para reciclar el proyecto (1957) del Instituto de Estudios Nucleares en la UH, con acelerador de partículas, reactor nuclear de investigación y todo, que desde luego no podía menos que engavetarse, ya fuera por el Ministerio de Industrias o el Banco Nacional . En ronda de consuelo, Che sugirió a Alonso que aceptara la oferta de empleo de la Organización de Estados Americanos (OEA) como asesor científico de la Comisión Interamericana de Energía Nuclear (CIEN).

