BRAC: una aclaración necesaria
Tracey Eaton muestra el logo del Buró de Represión de Actividades Comunistas (BRAC) con el comentario: The agency fought against supporters of Fidel Castro in the 1950s. Es preciso aclarar que TODAS las agencias de la dictadura de Batista dieron guerra a Fidel Castro —desde el asalto al Moncada (julio 26, 1953) en adelante— porque Castro declaró la guerra a la dictadura batistiana, pero nada especial distinguió al BRAC para merecer tal comentario. Por el contrario, Marilú Uralde Cancio puntualiza que el BRAC tenía sus «niveles de prioridad dentro de la oposición: primero los comunistas, contra quienes dictaron miles de investigaciones e hicieron recaer la responsabilidad de cualquier movimiento huelguístico o manifestación de protesta; en segundo lugar los auténticos, ya fueran insurreccionalistas o abstencionistas y por último, los ortodoxos». De estos últimos derivaba el movimiento encabezado por Castro, quien no vaciló en retorcer contra Batista («¡Basta ya de mentiras!», Bohemia, julio 15 de 1955) la imputación de comunista con que pretendía desacreditarlo:
«¿Qué moral tiene el señor Batista para hablar de comunismo si fue candidato presidencial del Partido Comunista en las elecciones de 1940, si sus pasquines electorales se cobijaron bajo la hoz y el martillo, si por ahí andan las fotos junto a Blas Roca y Lázaro Peña, si media docena de sus actuales ministros y colaboradores de confianza fueron miembros destacados del Partido Comunista?»
Aparte de que quienes apoyaban al castrismo no eran objetivo predilecto del BRAC, tampoco los comunistas daban apoyo a Castro. Tal y como reprodujo (agosto 5, 1953) el periódico comunista estadounidense Daily Worker [Nueva York], la reacción pesepista frente a Castro en Carta Semanal (julio 30, 1953) —edición reportada como faltante en la colección de la Biblioteca Nacional— había sido tajante:
«Repudiamos los métodos putschistas propios de facciones políticas burguesas, empleados en la acción de Santiago de Cuba y de Bayamo, que fue un intento aventurero para apoderarse de ambos cuarteles (…) El heroísmo desplegado por los participantes en la acción es falso y estéril y está guiado por concepciones burguesas erróneas».
No habría apoyo comunista a Castro hasta bien entrado 1958, es decir: a la hora de montarse en el tren de la victoria. Tampoco hubo cruda represión del BRAC contra la vieja guardia comunista. Carta Semanal llegaba por correo a los militantes, Blas Roca viajó sin problemas a China y Juan Marinello ejercía su cátedra… El BRAC cogía mangos bajitos con la militancia de a pie, pero rezumaba cierto tufillo de tumbe de Batista a Washington para recibir fondos del FBI. Blas Roca se vanagloriaba de que en 1955 el PSP formó cientos de comités de oposición al proyecto gubernamental del canal Vía Cuba y respaldó las huelgas de diversos sectores que desembocaron en la gran huelga por el diferencial azucarero.
El BRAC se anunció (noviembre 27, 1953) sin mucho aspaviento en el Decreto 1170 sobre ilegalidad del Partido Socialista Popular (PSP), pero no aparecería en documentos oficiales hasta mayo 3 de 1955. Jamás llegó a la suela de la bota represiva del Servicio de Inteligencia Militar (SIM).
-NOTA: Ahora bien, si los viejos comunistas tuvieron tino para subirse en el tren de Castro cuando su llegada a la estación era segura, los nuevos comunistas mostraron alguna prisa para bajarse. Aunque hay que decir que el desabordaje fue tan intenso, que más que bajarse se tiraron. Los novísimos comunistas lo hicieron todavía peor: Castro advirtió que era necesario aguantar unos añitos a que pasara el temporal de la Perestroika. No escucharon y entonces hubo desde fusilamientos hasta arrepentimientos y colaboraciones tardías desde Miami. Hay algunos que esperan una dichosa “Reflexión” que anuncie: “Exilio para qué”.


