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Enero 3 (1959) Divorcio entre presidencia y comandancia

Enviado por en enero 2, 2011 – 23:10 pm

Gustavo Silva

El gobierno provisional de la revolución castrista triunfante se constituye oficialmente en la biblioteca de la Universidad de Oriente, bajo la presidencia de Manuel Urrutia y con sólo cinco ministros (Roberto Agramonte, Ángel Fernández, Julio Martínez Páez, Faustino Pérez y Luis Buch), que ratifican a Fidel Castro como Comandante en Jefe de las Fuerzas de Aire, Mar y Tierra de la República de Cuba. Tras tomar posesión en el ayuntamiento de Santiago de Cuba, Urrutia había declinado esa jefatura suprema, que le correspondía por imperativo de la pregonada Constitución de 1940 (Artículo 142. ll). Por el Decreto 377 (febrero 2, 1959) nombraría Segundo Jefe a Raúl Castro.

Desde su camastro improvisado en el campamento guerrillero de La Rinconada, Fidel Castro había preconcebido (diciembre 18, 1958) el gobierno con Urrutia de presidente, quien estando aún en Nueva York nombró ministro de Estado a Agramonte. Ya en Cuba designó a Buch ministro de la presidencia y secretario del Consejo de Ministros, así como ministro de Justicia a su amigo Fernández.

En La Rinconada Castro y su gente acordaron proponerle a Urrutia como ministros a Raúl Cepero Bonilla (Comercio), Manuel Fernández García (Trabajo) y Julio Martínez Páez (Salubridad y Asistencia Social). Castro se reservó las propuestas de Gobernación, Agricultura y Obras Públicas. Quedaron pendientes Defensa Nacional, Comunicaciones, Educación y Hacienda. Se propuso, además, crear el Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados [Faustino Pérez], que no estaba contemplado en la estructura gubernamental fijada por reforma (1947) de la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo (1909).

La historiografía libresca suele lamentar, como «revolucionarios olvidados», a Urrutia y otras figuras de aquel gabinete que terminaron volviéndose contra (más bien alejándose de) Castro. No podían menos que pasar al olvido, porque no tenían base política propia, sino prestada por Castro. La clave del gobierno provisional puede encontrarse en la carta (Santiago de Cuba, octubre 16 de 1957) en que Armando Hart escribe a Castro: «Ese gobierno de equilibrio es un contrasentido necesario [y] útil por el momento, [pero] destinado más tarde o más temprano a fracasar. Ahí será el momento soñado de la revolución. Por esta razón (…) no nos debe interesar más que integrar gobiernos con personas que no están a su vez integradas a la revolución».

A la postre se agregaron dos ministerios (Bienestar Social y Ponencia y Estudio de las Leyes Revolucionarias), que junto a dos organismos de igual categoría (el Consejo Nacional de Economía y la Corporación Nacional de Transporte) formaron el Gobierno Revolucionario bajo temprana sucesión en el premierato de José Miró Cardona por el propio Castro. El cuadro gubernamental quedaría cerrado al nombrarse a Raúl Castro para el cargo creado ad hoc (marzo 24, 1962) de viceprimer ministro.

-Nota: La tesis de que el «régimen [en 1959] no era otro que el de la democracia del 40 [con] algunos candados ejecutivistas» soslaya que el Gobierno Revolucionario concentró los poderes legislativo, ejecutivo y hasta constituyente, al estilo de los Estatutos Constitucionales (abril 4, 1952) del régimen batistiano. Al firmar el presidente Manuel Urrutia (Foto © Flickr) la sucesión (febrero 16, 1959) del premier José Miró Cardona (con espejuelos), la jefatura suprema del poder militar y la función de «dirigir la política general del gobierno» confluyeron definitivamente en Castro.

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