Pueblo de Bauta en Miami
Emilio Ichikawa
Ayer fue la fiesta de Bauta en un salón de Hialeah. Medio millar de bautenses nos reencontramos después de años, meses o días. Recordé una vez más aquella frase de Kundera: “Mi patria es Bohemia, no Checoslovaquia”. Había bautenses residentes en España y Canadá; en otras ciudades de Florida, del resto de EEUU; e incluso algunos del propio pueblo de Bauta que estaban de visita en Miami.
Excepto dos amigos, pude reconocer a todos los demás. Algunas veces en las caras de los hijos e hijas con que se acompañaban: ellos son como éramos nosotros hace veinte años. Suena a frase de aniversario independentista pero no: porque se trata solo de la piel, de la cara. Los niños y jóvenes bautenses nacidos en EEUU ya no gustan el rock de los 70-80, no entienden (más bien rechazan) los chistes y se comunican en otro idioma.
Preferentemente. Un caso asombroso de réplica es la que existe entre Marlen Aguilar y su joven hija. No hay más que ponerle el uniforme azul y parece aquella colegiala en domingo rumbo a Ceiba 4 (ESBEC Vicente Pérez Noa-Ceiba del Agua), que fue su mamá. Con frecuencia utilicé en la noche la frase de rigor: “Estás igual, igual…”; generalmente con sinceridad, sobre todo en el caso de las mujeres, que han cuidado más la dieta.
No todos los recuerdos fueron simpáticos, porque comentamos algunas muertes recientes ocurridas en el pueblo. Gentes a quienes realmente no les tocaba todavía; como el caso insólito del inolvidable Nelsito Trujillo, gran amigo, carpintero y centrocampista del equipo de fútbol del pueblo (Richard Lee, “el gran capitán”, estaba anoche en la reunión) y alguna vez de la selección juvenil de Provincia Habana. Gracias a gente que había visitado el pueblo hace poco, o había llegado a residir recientemente (como Socorro, que lleva aquí cinco meses), pude enterarme de la suerte de algunos amigos: de Wito Solórzano, Antonio Molina, Larrea (a quien le va muy bien como árbitro internacional de baloncesto), Migue y Carly Cagides, Mandy… En general, por lo que se habló, la gente del pueblo está bien, en la batalla cotidiana; pero el pueblo mismo, como arquitectura, no tanto. ¿Qué se puede hacer?
Bueno, hay algunas ideas pero vamos a ver si de allá responden afirmativamente. Ya una vez un grupo de bautenses de Miami propuso arreglar (con dinero propio, a “ponina” pura) el stadium, y la carretera que va de Bauta a la playa de Baracoa, y no hubo respuesta. El PCC y el Poder Popular de Bauta deberían atender ahora la parte de los Lineamientos… del Partido, recién publicados, donde se propone dar prioridad a los municipios sobre otros niveles territoriales. Por lo que pude escuchar, los bautenses de Miami no tienen planes de regresar a residir a sus barrios (Belica, Cubalina, Santa Emilia, Yumurí, La Laguna, Minina, Callejón de los Perros -que ganó anoche el mérito de “cuna del rock bautense”-, etc.), pero quieren participar y continuar visitando. Como dijo alguien: “A ese pueblo le hacen falta por lo menos comunistas inteligentes”.
En la fiesta hubo un brindis, merecidísimo, por el coterráneo Sabino Yong, organizador de este evento, realmente difícil. A ese brindis, hay que agregar otro por su esposa y el team de amigas que les apoyaron. Y yo quiero agregar uno final en nombre de su padre, que fue un gran amigo de mi familia.
-FOTO 1: Vista de la fiesta: ei
-FOTO 2: A la izquierda, Sabino Yong: ei
-FOTO 3: Amigos de Bauta en Miami. Titío, Mamel, Alfredo, Mandy y Ariel Alcalá, Richard Lee… Anoche: sábado 13 de noviembre, 2010: ei

