Segundas vidas paralelas: Juanes y Sting
Marlon Puentes
Antes de que Juanes consiguiera montar su concierto dominical en La Habana, Sting procuró hacerlo como Dios manda. En su primer viaje a Cuba había buscado pasar inadvertido, pero al llegar al Hotel Nacional hubo algarabía de «Bienvenido, querido visitante» y marchó enseguida al Hotel Santa Isabel.
Para el concierto pensó hospedarse allí con sus más allegados y alojar en el Hotel Nacional a unos 400 cubiches que formarían la nómina de apoyo. De paso se encaprichó en pagarles en vivo y en directo, algo que no podía soportar la entidad empleadora del Ministerio de Cultura. Y como también hubo renuencia a conseguirle carritos de golf y otros medios logísticos, Sting prefirió descargar con Elmer Ferrer (foto) en el Club Habana (enero 2007) y mandó al carajo el concierto. ¿O fue a Abel Prieto?

