Carlos Monsiváis: Aires de familia
El reciente Premio Anagrama obtenido por Carlos Monsiváis hace justicia a este autor mexicano, que ha sido tratado con particular indiferencia en la edición española. Un acto de justicia que se extiende, quizá, al ensayo latinoamericano en su conjunto, género que ha permanecido en la sombra desde los éxitos del boom, en los años sesenta, hasta nuestros días, en los que afortunadamente un grupo de autores no se dedica a traficar con el exotismo como seña invariable de identidad. El premio coincide, además, con el 50 aniversario de El laberinto de la soledad, esa pieza fundadora publicada por Octavio Paz, y compensa, si cabe, la trayectoria de uno de esos pocos intelectuales laterales que ha tenido América Latina. Porque, si bien es cierto que Monsiváis siempre se ha comprometido con diversas causas -minorías, movimientos indígenas, reivindicaciones gays, defensa de la cultura popular, exigencia de transparencia democrática para el México gobernado por el PRI-, también es verdad que ha escapado de ese vicio nefasto que ha convertido a muchos escritores -de Paz a Carlos Fuentes, de Alejo Carpentier a Mario Vargas Llosa- en una estirpe de garantes y legisladores de esa invención que conocemos como América Latina. (Más…)


