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La represión constante

Enviado por en marzo 13, 2010 – 17:35 pm

Frank de Varona

La reciente muerte por asesinato del preso Orlando Zapata Tamayo después de 85 días en huelga de hambre nos recuerda que el gobierno comunista de Cuba viene asesinando, fusilando, torturando y oprimiendo al pueblo de Cuba y sobretodo a sus opositores cada día por más de 50 años.

Zapata Tamayo, quien nació en 1967, fue golpeado salvajemente por la cabeza y la espalda en noviembre de 2009 en la cárcel Kilo 8 en Camagüey. Estas golpizas y torturas se cometen todos los días en las cárceles de Cuba. Debido a los continuos maltratos Zapata Tamayo se declaró en huelga de hambre. Entonces el asesino comandante y director del campo de concentración llamado Kilo 8, Filiberto Hernández Luis, ordenó que pusieran a Zapata Tamayo en una celda de castigo y que le quitaran el  agua por 18 días consecutivos. Estando moribundo trasladaron a este humilde negro, que era albañil, a un hospital en La Habana donde falleció el 23 de febrero de 2010.

El cadáver de Orlando Zapata Tamayo fue enviado a su pueblo natal de Banes para ser enterrado. El gobierno tiránico de Cuba arrestó a muchos disidentes que querían asistir al entierro y cercó a Banes con el ejército para impedir manifestaciones. Su madre Reyna Luisa Tamayo abrió el féretro en Banes y encontró la espalda de su hijo destrozada debido a las golpeaduras salvajes que había recibido. Durante el entierro la señora Tamayo rechazó las declaraciones de Fidel y Raúl Castro que lamentaban la muerte de su hijo y declaró que ellos eran responsables de las torturas y asesinato.

Cínicamente el cruel y mentiroso dictador Fidel Castro volvió a escribir que en Cuba nunca se tortura a nadie. Ahora tenemos al disidente y opositor Guillermo Fariñas de 48 años que lleva desde el 24 de febrero de 2010 sin comer ni tomar agua exigiendo la libertad de 26 presos políticos que se encuentran en mal estado de salud en las cárceles cubanas. En un artículo del periódico Granma el 8 de marzo el gobierno informó que va a permitir la muerte de Fariñas porque “no aceptará presiones ni chantajes”. El psicólogo Fariñas rechazó la oferta de ir a España y pidió al rey Juan Carlos y al presidente de gobierno José Luis Rodríguez Zapatero que “repudien y condenen el asesinato de Zapata Tamayo”. Fariñas se encuentra extremadamente deshidratado y en peligro inminente de muerte y el 11 de marzo sufrió un segundo desmayo y fue llevado al hospital en Santa Clara. Otro destacado opositor del régimen brutal de Cuba, Félix Bonne Carcassés, de unos 70 años, declaró el 10 de marzo que “si Fariñas muere, lo reemplazaría en la huelga de hambre hasta sus últimas consecuencias”.

Francia pidió la liberación “urgente de todos los presos políticos” el 9 de marzo. Bernard Valero, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia expresó: “Estamos cada vez más preocupados por el estado de salud del periodista disidente cubano Guillermo Fariñas”.

¿Por qué todos los gobernantes de Latinoamérica no exigen la liberación de todos los presos políticos en vez de abrazar a los hermanos Castro? ¿Por qué el presidente Barack Hussein Obama no interviene en vez de buscar mejores relaciones con Cuba? ¿Por qué Obama ignora lo que ocurre a 90 millas de su nación? El presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva apoyó la dictadura sangrienta de Cuba y criticó a los disidentes cubanos. Estos comentarios provocaron una ola de críticas en Brasil. Fariñas rechazó también lo dicho declarando: “Lula está más comprometido con sus ideas políticas de extrema izquierda que con la raza humana”. El presidente Oscar Arias de Costa Rica hizo declaraciones en San José a favor de Fariñas y los presos políticos de Cuba. El 11 de marzo el Parlamento de la Unión Europea apoyando a Francia en una resolución de 509 votos a favor, 30 en contra y 14 abstenciones condenó a Cuba por violación de los derechos humanos lamentando la muerte de Zapata Tamayo y pidiendo la liberación de todos los presos políticos. En parte la resolución indicó: “El encarcelamiento de los opositores cubanos por sus ideales y sus actividades políticas pacíficas contradice la Declaración Universal de los Derechos Humanos”.

Sé lo valiente que ha sido Orlando Zapata Tamayo y que es actualmente Guillermo Fariñas al hacer una huelga absteniéndose de comida y de agua.

A los 17 años participé con la Brigada de Asalto 2506 que invadió a Cuba por Bahía de Cochinos el 17 de abril de 1961 para liberar a mi patria. El barco donde yo iba, el Houston, fue atacado repetidamente por aviones castristas y eventualmente hundido. Tuve que nadar más de una milla en un mar infestado de tiburones. Nuestro Quinto Batallón tuvo 28 muertos esa mañana. Después de una semana sin agua y sin comida fui capturado prisionero cuando ya estaba casi muerto. No podía hablar debido a la falta de agua que había sufrido por siete días y tenía la  lengua hinchada. La falta de agua es un terrible sufrimiento, aun peor que la falta de comida.

Estando preso en el Castillo del Príncipe y después en la Isla de Pinos fui testigo de las golpizas que recibimos los brigadistas y del maltrato que sufrimos cada día. Espantoso fue el asesinato de nueve brigadistas que murieron asfixiados al ser encerrados herméticamente en una rastra por orden del asesino Osmani Cienfuegos en Playa Girón.

El agua que bebíamos en la prisión del Castillo de Príncipe estaba contaminada y provocó una epidemia de disentería de la cual fui víctima por más de un mes y después me enfermé de hepatitis. Todas las medicinas que mis padres y otros familiares de los enfermos nos enviaron desde Miami fueron confiscadas por el gobierno y no tuve en ningún momento tratamiento médico. Un brigadista murió de hepatitis en prisión.

En el Castillo del Príncipe cuando nos visitaban nuestras madres, abuelas o esposas (a los hombres no se les permitía) las desnudaban y las humillaban a la entrada y nos robaban la mayoría de los alimentos que nos traían en una pequeña jaba. Cuando íbamos a las visitas hacia los fosos de la prisión y cuando regresábamos a nuestras celdas los guardias nos daban golpes y nos insultaban por el camino.

En abril de 1962 los brigadistas fuimos condenados a 30 años de prisión. Después del juicio un grupo de 217 brigadistas fuimos enviados a la prisión de la Isla de Pinos donde sufrimos aun más. Estuvimos siete meses totalmente incomunicados sin visitas ni cartas. Las condiciones de vida y de alimentos eran aun más inhumanas.

Nos pusieron en un pequeño cuarto que tenía capacidad para unas 40 personas. Este lugar se llamaba el Pabellón Dos. Cuando nos acostábamos en el piso a dormir en ese pequeño cuarto parecíamos sardinas en lata ya que no había un metro cuadrado de espacio libre. No teníamos colchones, sábanas, almohadas o frazadas. Los mosquitos nos picaban de día y de noche y nos sofocábamos de calor en verano y en invierno nos moríamos de frío. Existían dos inodoros y dos duchas que echaban agua solamente 30 minutos al día. Todos corríamos a bañarnos pero dos tercios no llegábamos a tiempo. Las colas eran interminables para usar el inodoro, que siempre estaba asqueroso.

En Isla de Pinos no teníamos lo más esencial para la vida civilizada, como papel higiénico, pasta dental o jabón y por supuesto no teníamos atención médica o dental ni medicinas. Nunca nos permitieron salir a coger sol a pesar que había un patio interior.

La comida que nos servían era muy escasa y asquerosa y simplemente yo no la podía tragar a pesar del hambre que sentía 24 horas al día. Perdí 60 libras de peso en prisión y cuando fui liberado pesaba 120 libras y parecía haber salido de un campo de concentración nazi. Estoy seguro que de no haber sido puesto en libertad hubiera muerto en prisión.

La falta de higiene era espantosa y todos sufrimos de parásitos intestinales y estábamos cubiertos de hongos y otras enfermedades de la piel por diferentes partes del cuerpo, especialmente en las partes genitales. Los guardias nos informaron que habían dinamitado los cimientos de la prisión y que si los norteamericanos atacaban a Cuba todos moriríamos en la explosión. Si algunos quedábamos vivos nos matarían a tiros.

Frecuentemente los guardias le echaban a la comida una sustancia que nosotros le llamábamos jalapa la cual provocaba diarrea instantáneamente a todos los brigadistas que la consumía. A veces nos despertaban por la madrugada o a media noche y nos obligaban los soldados a desnudarnos y pararnos contra la pared con las piernas abiertas. Oíamos insultos y obscenidades y algunos recibíamos golpes durante estas inspecciones que llamaban requisas. Ocasionalmente, algún brigadista que no  podía soportar más esta vida tan inhumana, se dirigía a la puerta de entrada y agarrando los barrotes gritaba insultos a Fidel Castro y pedía que lo mataran. Unos brigadistas se volvieron locos de por vida y al ser liberados se suicidaron como consecuencia de la cruel prisión.

Al lado del Pabellón Dos se encontraban celdas de castigo y casi todas las noches oíamos los gritos de otros presos políticos que recibían salvajes y crueles palizas. Durante el invierno le echaban a los presos desnudos cubos de agua fría toda la noche.

Las condiciones inhumanas e inaguantables que sufríamos los 217 brigadistas y los 5,000 presos políticos de las cinco gigantescas celdas circulares provocaron que en un acto de completa desesperación nos declaráramos todos en huelga de hambre en septiembre de 1962.

Como le hicieron recientemente al mártir Orlando Zapata Tamayo, nos informaron que nos habían cortado el agua. Tristemente más de 5,000 prisioneros en la gigantesca prisión de la Isla de Pinos estuvimos sin agua y sin comida y nadie en el mundo se enteró. ¡Que noticia hubiera sido a nivel mundial! Tristemente en una sociedad totalitaria las torturas, abusos y asesinatos de presos se ocultan y en la mayoría de los casos nadie se entera. Después de tres días tuvimos que suspender la huelga debido al gran número de brigadistas y otros presos políticos que estaban inconscientes y a punto de morir.

Los casi 1,200 prisioneros de la Brigada 2506 fuimos liberados el 24 y 25 de diciembre de 1962. A los brigadistas y a los miles de ex-presos políticos que han sufrido presidio en Cuba nos ha llevado muchos años recuperarnos de los abusos, maltratos, torturas y golpes que recibimos y de las condiciones inhumanas y en violación de todos los derechos humanos que afrontamos.

Me uno a todos los que denuncian la horrible tiranía que sufre el pueblo de Cuba y el maltrato, torturas y las condiciones inhumanas que sufren los presos políticos en la patria de José Martí. Por ultimo, le envié al presidente Obama un e-mail al www.whitehouse.gov/contact pidiendo su intervención para salvar la vida de Fariñas y futuros opositores. Pido a los que lean este artículo que hagan lo mismo.

¡Que triste es ver que en un país como Cuba donde todo escasea, vivienda, ropa, electricidad, agua potable y sobretodo comida, los opositores tengan que recurrir a huelgas de hambre para reclamar justicia para los presos políticos a la dictadura totalitaria más sangrienta en la historia de las Américas!

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