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La otra historia (XIII)

Enviado por en marzo 17, 2010 – 17:16 pm

Arnaldo M. Fernández

El historiador Timothy Snyder (Universidad de Yale) asevera que los testimonios de Auschwitz y otros campos de concentración nazis, así como del Gulag soviético, encubren más de lo que revelan, porque son historias de supervivencia. El epicentro del Holocausto no sería el asesinato en masa de judíos en el complejo Auschwitz-Birkenau entre 1943 y 1944 (para ese entonces, dos tercios de las víctimas del Holocausto ya estaban muertas), sino la Operación Reinhardt (1942), que acabó con millón y medio de judíos polacos. Le sigue en importancia el asesinato en masa al este de Polonia y en la URSS, que comenzó en junio de 1941 con los fusilamientos de los varones judíos por las SS y concluyó con el exterminio de las comunidades judías en agosto y septiembre. De las casi seis millones de víctimas del Holocausto, cerca de la mitad eran ciudadanos polacos antes de la guerra y alrededor de un millón, ciudadanos soviéticos.

Mientras el Estado alemán mataba principalmente a civiles que no eran ciudadanos suyos, el Estado soviético liquidaba sobre todo a sus propios ciudadanos. Así se equiparan más o menos tres grandes grupos de civiles asesinados: judíos por alemanes, no judíos por alemanes y soviéticos por soviéticos. La represión estalinista suele ilustrarse con el Gulag, pero de unos 30 millones de personas que pasaron por él murieron alrededor de tres millones. El asesinato en masa por hambre o a tiros no dejó espacio, como el Gulag, ni siquiera para la literatura.

Las purgas estalinistas dentro del Partido y el Estado no afectaron a más de 50 mil personas; la «Operación 00447» contra los kulaks dejó un saldo de casi 400 mil víctimas y otra operación contra la etnia polaca en la URSS, más de cien mil. Y así hasta cinco o seis millones de personas echadas al olvido de las fosas comunes.

Snyder advierte que el énfasis en Auschwitz y el Gulag desenfoca la historia de muerte de los regímenes nazi y bolchevique: de 1933 a 1944 sumó 12 millones de víctimas en la Europa del Este que hoy engloba a Bielorrusia, Ucrania, Polonia, Lituania y Letonia. Aquí latió el corazón de las tinieblas y la imprecisión en los debates actuales sería la señal más clara de la diferencia entre memoria e historia.

-Ilustración: Poster nazi anti-semita

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