Imaginario límite
Recuerdo un cuarteto vedadense que solía autodefinirse como “los cuatro jinetes de la poca lucha”. Hoy, que las tiendas están repletas de imágenes (incluso de propuestas) límites, creo que al menos la jodedosidad del bautismo, como perspectiva, no es mala.
No sé porqué Benedicto XVI, sabio y erudito, se puso tan solemne con el filme 2012. Si lo hubiera visto con poca lucha, seguro le hubiera gustado.
En 2012 hay una escena, yumísima, que no tiene kácara: La pista está agrietada, Daddy (¡¡¡Daddy, Daddy, Daddy!!!… etc.) se ha caído en una fosa y cuando el padrasto más comprensivo del mundo se propone despegar, una manita blanca que me dice estoy aquí aparece en el borde del abismo. Y después la otra; con el mapa de salvar a salvo.
Otro despegue, el del Antonov de 6 turbinas desde Manhattan rumbo a China (con los autos de un show en Las Vegas en la barriga y un capo ruso al mando que sabe mover fichas: Karpov), es histórico. Histórico: como se dice ahora en lugar de “cool” o “nice”. Para no hablar de la mirada reflexiva de la gallina tibetana antes que le corten el pescuezo.

