La batalla “de ideas” como ficción
Al no poseer el periodismo y la ideología cubana en general el grado de autonomía necesario para cuajar una personalidad propia, los pulseos intelectuales se malogran por exhibir un solo frente, un solo contendiente.
Siendo el MININT el verdadero sujeto de la lógica de la ideología castrista, sería con sus agentes el único diálogo verdaderamente significativo. Pero en este caso ya el intelectual libre no sería el interlocutor deseable sino otros agentes alternativos. De ahí que el diálogo entre intelectuales cubanos de diferentes tendencias ideológicas no sea solo inexistente, sino que es imposible.

