De suizos y alemanes
Lester Cano Alvarez
(Alemania se debate entre la compra o no de un CD con datos sobre cuentas bancarias de alemanes en Suiza)
Entre los alemanes y los suizos hay muchas más diferencias que semejanzas. Los alemanes no son como los suizos y los suizos para nada como los alemanes. Muchas veces oí descripciones -en Cuba- para alemanes que en realidad son de suizos. Los suizos son lo que me contaron que eran los alemanes.
No sólo desde el punto de vista del estado (donde las diferencias no pueden ser mayores), sino desde la perspectiva cultural. Y esta, enmarcada en el “suizo-alemán”; es decir, el suizo donde su idioma materno es el alemán. O mejor dicho (otra vez) el “suizo-alemán” porque el reconocimiento de este como idioma, en la república helvética es un hecho. No se habla –en la parte germana- “Deutsche”, sino “schwyzerdütsch”. En las escuelas se aprende este engendro de alemán con acento de los Alpes; y en la calle se habla así. Yo no lo encuentro mal, en realidad. Incluso me gusta oírlo, aunque me provoca algunos mareos cuando estoy allí y no entiendo más que palabras sueltas o algunas otras que me las imagino. Al final nos “entendemos”.
Porque los suizos son muy, pero que muy educados. Si te oyen hablar en “hochdeutsch” (alemán) cambian a este. Con acento, claro está, pero lo hacen. Pero repito, nos entendemos. Los suizos son tan educados que no esconden nada. Te ofenden hasta de manera educada. Para los alemanes todos los suizos tienen dinero, son banqueros y no hablan alemán. Para los suizos los alemanes son envidiosos, tacaños y todos son nazis. Pero aún así nos entendemos.
Para nada es fácil el entendimiento entre estos dos países (como “países”) y mucho menos si hablamos de dinero: “Geld”. Lo que mejor saben, quizás, hacer los suizos, al menos antes de la crisis financiera. Porque, tanto allí como aquí, en Alemania, de dinero (Geld) no se habla. Ni en alemán ni en schwyzerdütsch. Nada. Ni una palabra.
Pero estos dos estados (había dicho “países”) tienen que hablar de dinero, no les queda otra. Y la razón es sencilla: los suizos han sido siempre un paraíso –no sólo- para los alemanes de dinero que se van a vivir allí por los bajos impuestos; sino para los alemanes que no quieren pagar impuestos aquí. Allá se van con maletines y bolsas de supermercados llenos de dinero a depositarlos de manera ilegal; en cuentas creadas para ellos y con la garantía, la absoluta garantía –quizás la mayor riqueza suiza- de que sus nombres no serán develados. Bajo ninguna circunstancia.
Y es aquí donde los dos estados chocan. Los suizos saben que mucho del dinero que ellos guardan es ilegal e incluso está manchado en su origen. Ya sea de narcotraficantes, mafiosos, terroristas, dictadores, criminales… Para ellos lo importante es que eres un simple mortal, eso sí, con dinero. Si tienes “Geld” lo puedes depositar allí. Así de simple. Más no preguntan los suizos. Repito, la garantía es casi absoluta. Para un alemán cruzar la frontera es muy simple. Te montas en tu carro y al pasar la línea muestras tu pasaporte alemán, pagas el peaje de autopistas y eres bienvenido a Suiza. Son muy raros los registros completos. No recomiendo a nadie pasar la frontera con un pasaporte cubano; pero esto es otra historia. Así llega la mayor cantidad de dinero ilegal a Suiza desde Alemania. Por las autopistas. Ilegal, dije.
Mi amigo J.M.O. dice que los impuestos en Alemania son sagrados, y tiene razón. Los alemanes tienen un sistema impositivo que puede ser comparado, a simple vista, con el de los países nórdicos. No pagar los impuestos en Alemania es un delito grave; si no pregúntenle a Boris Becker, solo para mencionar a uno. Yo diría que en cualquier estado donde la base social está creada sobre los fundamentos de la solidaridad (otro aspecto que es merecedor de un esclarecimiento teórico para muchos cubanos) los impuestos deben ser sagrados. Tanto los de multimillonarios como los de simples mortales. La discusión no puede ser excluyente.
Pues bien, al estado alemán le han ofrecido un CD con datos de unas 1500 cuentas ilegales –hasta ahora, aunque se especula que sean mucho más- en Suiza. Un banquero suizo se lo ofrece al estado alemán por 2,5 millones de euros. El antiguo ministro de finazas alemán, Peer Steinburg, dijo una vez que el mejor negocio que hizo fue la compra de un CD con datos de cuentas en un banco de Lichtenstein. Pagó unos 4 millones y recibió a cambio más de 100. Negocio redondo. Más el respaldo social que significa siempre para un estado el llevar la justicia hasta las salas más ricas de las casas alemanas.
Seguramente el estado comprará el CD, pero los suizos no están nada contentos con la acción alemana. Los suizos dicen que ellos cooperarán y que los impuestos que no se han pagado, pagados serán; pero no dirán nombres. ¡Basta! Y este es el punto más sensible de la posición suiza: no decir los nombres significa encubrir a los que están cometiendo un delito. ¿Qué es peor: comprar algo que ha sido robado o dejar libres a miles que han evadido el pago de los impuestos? ¿Acaso no debe el estado seguir las pistas que se le ofrezcan en el combate a la criminalidad?
La mayoría de los alemanes, abanderados por el periódico sensacionalista “Bild”, quieren que se compre el CD. Los suizos, por su parte, solamente gritan: “¡Skandal!”. Una palabra que se dice en los dos idiomas y que se entiende en ambos. Al menos algo.
-ILUSTRACION: toonpool.com
-NOTA: Lester Cano Alvarez es oriundo de Báez, Cuba. Reside en Colonia, Alemania. Ha abierto el BLOG Con acento / mit akzent

