Lamiendo Platt
Emilio Ichikawa
Como cualquier comunidad humana, polis o “comarca” inscrita en la lógica de Occidente, el exilio cubano de Miami (o como le quieran llamar) ha incubado, y está a punto de desovar, una formación dicotómica. Es decir, un uno y su opuesto. Pudiera decirse que dada la suerte histórica de los últimos tiempos, la forma externa en que esa dicotomía se presenta es la de procastristas y anticastristas, pero eso sería ir demasiado rápido y a la tremenda. Hay insinuaciones de menor rango; por ejemplo: pro y anti uso del uniforme del team Cuba de pelota, pro y anti “chupar mandarinas”, pro y anti medicamento del alacrán azul, pro y anti noni, pro y anti Van Van, etc.
Los grupos ya se han desafiado alguna vez (aquel domingo del concierto de Juanes, algunas esquinas de Miami fueron un polvorín), llegando a realizar performances de mucha agresividad. No obstante, creo que esas ansias no llegarán a consumarse en acciones concretas. Mi seguridad no estriba en la confianza en que cada grupo sea capaz de controlar sus pasiones una vez desatadas; algo que sería una deseable posibilidad, pero jamás una garantía. El seguro para la pax kubishe radica en que las instituciones y fuerzas encargadas de evitar la confrontación (la policía de Miami, por ejemplo) no simpatizan, y por tanto no se parcializan, con ninguno de los contendientes. En Cuba hay actos de repudio no porque unos u otros se odien sin control (el odio es humano, demasiado humano), sino porque las autoridades encargadas de evitar el choque se pliegan a uno de los bandos.
Repito una vez más: la duda planteada hacia 1898, acerca de la capacidad de los cubanos para prosperar en paz civil dándose gobierno propio era más que razonable (la paz duró 4 años). Quien lo dude, que repase la forma en que los cubanos convivimos en la isla y sus derramamientos exiliares. La ley norteamericana en Miami es un equivalente (y una garantía) a lo que fue en la isla la Enmienda de Platt; una suerte de “Pueden joder, pero hasta aquí”, que vivimos cuando el llamado “caso Elián González”. Tal y como veo las cosas, los cubanos acabaremos lamiendo a Platt.
-Miami/Cuba: Plattismo y transplattismo
-Nota del historiador Waldo Acebo Meireles
-FOTO: Senador Platt: nps.gov

