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El jelengue de Posada y el avión (2)

Enviado por en enero 29, 2010 – 4:36 am

Arnaldo M. Fernández

Quizás peor que la «doble absolución» de Posada es recurrir al ex oficial de inteligencia militar venezolano Osmeiro Carneiro y atribuirle el testimonio de que Posada y Bosch habían sido utilizados como «chivos expiatorios». El Nuevo Herald publicó primero (julio 15, 1991) una tirita de texto sobre Carneiro, sin mencionar a Posada ni a Bosch, y después (julio 26) un reportaje de citas en que Carneiro sindica a Posada y a Bosch como pandilleros del «Gang de la Muerte», que se habría reunido en República Dominicana y planeado la voladura del DC-8 en Barbados.

Otra clave más oscura del crimen de Barbados es el papel que desempeñaron Orlando García Vázquez, jefe de la Dirección de Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP), y su comisario de contrainteligencia (División 54), Ricardo «El Mono» Morales Navarrete. El primero se llevó el secreto a la tumba, pero «El Mono» chifló antes de que le metieran un balazo en la cabeza.

No se puede jugar con «El Mono» como si hubiera sonado esta cadena que Posada forjó en su libro autobiográfico Los caminos del guerrero (1994): «En un juicio de narcóticos llamado “El caso tic tac”, porque los micrófonos que instalaron los agentes federales americanos estaban cercanos a un reloj y se oía su tic tac y en el cual “El Mono” participó como testigo del Estado por el fiscal, “El Mono”, bajo juramento y habiéndosele concedido inmunidad, dijo que había sido el autor de la voladura del avión cubano y que ninguno de los procesados que se encontraban en prisión tenían nada que ver».

«El Mono» nunca dijo eso en juicio ni bajo juramento. Su declaración jurada tuvo lugar en trámite extrajudicial de deposición (Oficina del Fiscal de la Florida, abril 5 de 1982) como testigo de cargo del caso Tic Talk (Causa 81-17247, Estado de la Florida versus Alfredo Arias et al.). El abogado defensor de Arias, Douglas Williams, indagó si «El Mono» había participado en la voladura de algún avión y «El Mono» afirmó: «Barbados, 1976». Aclaró que su misión específica fue «vigilar los vuelos regulares» del DC-8 de Cubana de Aviación y «suministrar los explosivos a través de un tercero».

Aquí mismo le preguntaron sobre la participación de Orlando Bosch y «El Mono» contestó: None whatsoever. In fact, I arrested him. Ante la insistencia de Williams, «El Mono» recalcó: He has no guilty whatsoever. He has nothing to do with it all. Así, lo que dijo «El Mono» bajo juramento se torna jurídicamente fútil: Bosch fue absuelto en juicio (julio 21, 1986) y este fallo adquirió firmeza definitiva (noviembre 8, 1987).

-Ilustración: Carlos A. Estévez, Across the Universe (1992)

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