Revolución en la revolución
A Stalin se le ocurrió hacer una «revolución en la cocina», que dio pie al Libro sobre la comida sabrosa y saludable (Moscú, 1939). La Academia de Ciencias Médicas de la URSS no vaciló en re-editarlo una y otra vez, con profusas ilustraciones. Para 1954, la edición de turno subrayaba: «Es necesario introducir el jugo de tomate como bebida de masas».
La idea del libro fue adelantada por Stalin durante la cena (octubre 26, 1932), en casa de Máximo Gorki, que derivaría en la visita de 120 escritores, seleccionados por Gorki mismo, a los establecimientos del Gulag ubicados a lo largo del canal Bjelomor. Hicieron el viaje en el tren «La Flecha Roja» y 36 de ellos escribirían, bajo el cuidado editorial de Gorki, el libro apologético Bjelomor (1934), que incluyó el menú diario del preso: «medio litro de sopa de col fresca, 300 gramos de polenta con carne, 75 gramos de filete de pescado con salsa y 100 gramos de pasta de hojaldre con col blanca». Pero al menos uno de los viajeros, Saša Avdeenko, dejó testimonio por escrito del otro menú: «Hemos comido y bebido todo lo que queríamos y podíamos: salchichas ahumadas, quesos, caviar, frutas, chocolate, vino, aguardiente, sin pagar nada».
-ILUSTRACIÓN: La sopa Harcho, uno de los platos favoritos de Stalin. © Natalia Bratslavsky. Para conocer la receta, pulse aquí.


