“Spydemic”: Miami Herald-Nuevo Herald, un cruce temático
Después que el Ombudsman (¿Defensor del Pueblo?) del periódico The Miami Herald (TMH), Edward Schumacher-Matos, parecía cerrar el debate sobre la pretérita condición de espía de Marifeli Pérez Stable, la cosa siguió en el periódico anglo, con una descarga de Pérez-Stable que tocó a lo sumo dos puntos:
- Los cargos de espionaje no vienen del gobierno estadounidense, sino de a small clique on the blogosphere.
- El espionaje presupone cierto grado de psychological duplicity, y todo lo que ha dicho y escrito Pérez-Stable sobre Cuba has come from the heart.
Para ir precisando, los cargos de espionaje vienen del gobierno cuando hay interés del gobierno. Muchos espías (no solo de Castro) deambulan por Miami con pleno conocimiento de Washington, porque se prefiere darles pita antes que llevarlos a la justicia. El quid estriba en si esa clique on the blogosphere tiene buenos argumentos.
La declaración de principios de Pérez-Stable (unidad psicológica y expresión constante del corazón) obliga a esclarecer si ella realmente contactó en Ottawa, a mediados de 1991, como agente o vínculo, a un oficial de la Dirección de Inteligencia (DI) castrista. A tal efecto basta verificar si estuvo ese año en Ottawa y entrevistar a uno de los oficiales de la DI del centro en Ottawa que desertó y vive en Miami.
El Ombudsman se retractó y siguió adelante con el debate, que curiosamente discurre por el periódico anglo, sin alterar la parsimonia de su «primo» hispano El Nuevo Herald, cuando todo hace suponer que el tema es de mayor interés para los lectores del periódico en español. El Ombudsman escogió algunas cartas de los lectores y publicó unos extractos para convencerse a sí mismo de que no hay pruebas suficientes del aserto Marifeli Pérez-Stable is a Cuban spy. Para ir precisando, nadie dice que Pérez-Stable es una espía de Cuba, sino que lo fue (y se abstiene del acto de contrición). Leamos que le dijo el teniente coronel Chris Simmons al Ombudsman:
Estoy consternado porque el Herald se desentiende de los vínculos de Marifeli Pérez-Stable con la inteligencia cubana. El editor retirado Joe Oglesby le preguntó dos veces si había sido espía y ella lo negó en ambas ocasiones. Como resultado, el editor concluyó que los cargos no eran tan creíbles como para ahondar en ellos, pero… ¿acaso el Herald rindagó siquiera en la superficie? No entrevistaron al desertor de la inteligencia cubana que se reunió con Pérez-Stable en una conferencia académica en Ottawa a mediados de 1991. Ni siquiera fijaron la fecha y lugar de este foro.
El FBI identificó a Mercedes Arce, amiga allegada de Pérez-Stable [ella le dice Mechy], como agente cubana, según la confesión del profesor Carlos Álvarez. La profesora María de los Ángeles Torres se refiere a Arce como ex directora del Centro de Estudios de Alternativas Políticas (CEAP). El académico Rex Hudson revela que la institución madre del CEAP, el Centro de Estudios Norteamericanos, es una pantalla de la sección de inteligencia del Partido Comunista de Cuba. Álvarez confesó que Arce era una espía basada en la misión de Castro ante Naciones Unidas. El oficial castrista de inteligencia Amado Soto se presentó ante Álvarez como amigo de Arce. Cuando condecoraron a Álvarez por sus servicios de espionaje, Arce asistió a la ceremonia. Álvarez confesó también que Arce trabajaba para Jesús Arboleya, quien fue identificado en marzo de 1982, ante el Senado, como coronel de la Dirección General de Inteligencia (DGI) castrista, antecesora de la DI.
The Herald asegura que no pudo encontrar al desertor Jesús Pérez Méndez, quien en 1983 reveló al FBI que Pérez-Stable estaba controlada por la inteligencia cubana [precisamente bajo la dirección de Arboleya]. Pero en noviembre de 2006 Pérez Méndez apareció dos veces en el programa de Maria Elvira (Mega TV) y el año pasado estuvo en vivo en Puerto Rico. Simplemente el Herald evitó encontrarlo y de paso evitó pedir copia del interrogatorio del FBI a Pérez Méndez.
¿Cómo se explica que un periódico con 19 premios Pulitzer no siga estas pistas? Yo sostengo que debe discutirse a fondo la amenaza que entrañan las labores de la inteligencia cubana en los Estados Unidos, y el Herald dista mucho de contribuir así a esta discusión.
Leamos cómo reaccionó una de las «voces alternativas» del exilio. Raúl Álzaga Manresa, gerente de Viajes Varadero (Puerto Rico), alude a una vieja foto suya con Marifeli (abril 30 de 1979) cuando demandaban investigar el asesinato de Carlos Muñiz Varela. Y espeta Álzaga: quiero que el periódico me acuse de espiar para el gobierno cubano y de ser oficial de la inteligencia [de Castro]. Para ir precisando, las pruebas que se esgrimen para esas acusaciones nunca han sido (ni serán) meras fotos.
Todavía queda pendiente cuándo el Ombudsman va a entrarle al asunto con la manga al cuello, es decir: en español y ajustado a objeto. Para empezar, Juan Tamayo reportó la llegada a Estados Unidos de Orlando Brito Pestana hacia abril del 2002, para ser interrogado por el FBI. Ahora debía entrevistarlo sobre la conexión de Pérez-Stable, porque ese desertor de la inteligencia castrista se conoce como «el espía que vino de Canadá».
-IMAGEN: theatrealibi.co.uk/spies.php


