La otra historia
Por aquello del «pasado plural» viene tomando cauce la corriente de revisar «ese fenómeno histórico que se denomina revolución cubana» contando «la otra historia [con] los revolucionarios olvidados». Tal empeño resulta loable siempre que el olvido se contrarreste con recuerdos adecuados, pero sucede que la «otra historia» suele oponerse a la hagiografía del «revolucionario» vencedor, Fidel Castro, con la presentación de «revolucionarios» perdedores en olor de santidad.
Y así nos ha llegado la especie «revolución fuera de la revolución», encabezada por Manuel Antonio de Varona y Loredo. Vayamos a este párrafo seminal de esa «otra historia» centrada en Tony de Varona: «Luego de haber fundado el movimiento Frente Revolucionario Democrático, es perseguido tenazmente por la Seguridad del Estado, teniendo necesidad de salir para el destierro. Al organizarse una nueva unidad de las organizaciones que luchaban contra el castro-comunismo, se constituye el Consejo Democrático (sic) Cubano. Una vez más, Tony demuestra su desprendimiento en lo personal, por el bien de la libertad de Cuba, apoyando para presidente del incipiente movimiento, al Dr. José Miro Cardona, que había sido Primer Ministro del gobierno comunista».
Para ir precisando, Tony de Varona no sale para el destierro luego de haber fundado el Frente Revolucionario Democrático (FRD), sino el grupo clandestino «Rescate Democrático Revolucionario». Y salió de Cuba con destino a Maracay (Venezuela) para intervenir en un congreso «Por la Libertad y la Democracia».
El FRD se fundó en México hacia mayo de 1960, por orientación del Cuban Project que aprobó Eisenhower (marzo 17, 1960) y exigía «una oposición unida y responsable» frente a Castro. La CIA escogió a los grupos (Rescate, Triple A, Montecristi, Movimiento de Recuperación Revolucionaria y Movimiento Demócrata Cristiano) y los cubanos escogieron el nombre del paraguas organizacional (FDR) con Tony de Varona como Coordinador General. El FRD cifró su esperanza en la Brigada de Asalto 2506 y no propició ayuda adecuada al frente guerrillero en El Escambray. Dejaron todo en manos de la CIA, que llegó a prohibir la visita de los ejecutivos del FRD a los campamentos en Guatemala para guardar las apariencias y poder sostener, en su caso, la «negación plausible» de que los Estados Unidos no estaban involucrados en la expedición a Bahía de Cochinos.
Rogelio González Corzo, que iba y venía clandestinamente de Cuba, dejó explícito su descontento con «los rollos de Miami», que se armaban en la sede del FRD (Biscayne Boulevard y Calle 17). Y dijo más: que cada vez que veía a la gente del FRD regresaba «envenenado» a la Isla. Corrompido por la politiquería y los conflictos personales, el FRD discutía en el penthouse del Hotel Lexington (Nueva York) quiénes serían los ministros de la Nueva Cuba, mientras los brigadistas casi se alzan (enero 18, 1961) y al cabo denuncian (enero 28, 1961) la inoperancia del FRD.
Tanto es así que el FRD no pintaría ni daría color en la expedición a Bahía de Cochinos, porque antes dio paso al llamado Consejo Revolucionario [no Democrático] Cubano (CRC). Y Varona renunciaba hacia marzo de 1961 bajo la presión de Washington por meter en el FRD al grupo de Manolo Ray (Movimiento Revolucionario del Pueblo). Poco después, Cardona resultaba electo y siguió al frente del CRC luego del fiasco de Bahía de Cochinos, con Tony de Varona atacando la tentativa de Carlos Prío por formar un «gobierno cubano en el exilio» y exhortando a los exiliados a inscribirse en el ejército norteamericano, ya que «los esfuerzos de liberación de Cuba había que coordinarlos con el gobierno de los Estados Unidos [y] la única persona que recibe el presidente Kennedy es José Miró Cardona» (Diario las Américas, octubre 10 de 1961).
Para mayo de 1963 Cardona renunciaba gritándole traidor al presidente que lo recibía en exclusiva. Tony de Varona se quedó como hombre fuerte del CRC, por detrás del sustituto protocolar de Cardona: un doctor nombrado Antonio Maceo, quien en la estela de Baraguá montó el tupe (o el tumbe) de una infiltración de tres mil comandos en la Isla, pero acabó siendo descubierto y forzado a renunciar (“Raid a Hoax. Cuban Exile Boss Quits” [Lo del asalto era una patraña. Líder del exilio cubano renuncia], Miami News, junio 23 de 1963).
Así y todo, a Tony de Varona se le ocurrió remplazar a Maceo y las cosas llegaron a tal punto que The New York Times dio la noticia (agosto 22, 1964) de que Tony de Varona trabajaba de día como líder anti-castrista del exilio y de noche, vendiendo carros en Nueva Jersey. Por lo menos desde Weber es sabido que el liderazgo político es a full time job.
-NOTA: A veces se tiene la impresión de que «la otra historia» es la que muchos no han leído (o no se ha leído mucho) porque está contada en inglés. Las peripecias del FRD y el CRC han sido relatadas en detalle por Paul Bethel (The Losers, 1969) y el mismísimo Howard Hunt (Give Us This Day, 1973).
-FOTO: 29 diciembre de 1962, Kennedy con líderes del exilio cubano: jfklibrary.org


