Disloque en las premisas
En el blog Penúltimos Días hemos podido seguir los eventos relacionados con el duelo verbal público planteado por el periodista Reinaldo Escobar, y toda la vileza con que le han respondido las fuerzas paramilitares (o paraciviles) del castrismo.
Los eventos obligan a replantearnos algunos esquemas en que habíamos resuelto (acomodado) este complejo asunto de la “blogosfera” cubana. En primer lugar, no está claro que la Internet, por sí y en sí misma sea un elemento de cambio. De hecho se trata de la misma discusión planteada por historiadores de la escuela marxista al analizar el papel de la invención de la rueda o la máquina de vapor en la historia humana. ¿Basta con ellas o hace falta otra conexión para subvertir lo social?
Otro problema que surge es el relativo al esquema generacional. Resulta que la dicotomía “ciberjóvenes por el cambio” VS. “castristas (pre) modernos” (cheos y sin swing) es contrafáctica pues, como mismo muestra la foto, es el represor precisamente la parte joven del conflicto.
A veces olvidamos que en Cuba hay una buena parte de la población que aspira a realizarse en los propios espacios creados por el castrismo (lo que incluye la UPC, la FEEM y hasta el huerto escolar). Por destino vocacional al menos se puede entender también que no exista, por ejemplo, “neurocirugía de oposición” o “cosmonáutica anticastrista”. Así que el éxito en esos ámbitos está en el exilio o en entrar por el aro. No está de más recordar aquí que cuando Sajarov se casó nuevamente, y entregó su vida a la lucha por los derechos humanos, ya estaba fuera de la vanguardia de la ciencia física soviética.
Provoca ansiedad comprobar que recientes promociones del castrismo disfrutan su éxito en la alameda oficialista con la misma alegría virginal que el primer teniente de la Sierra Maestra ascendido a capitán por capturar un alzado del Escambray.
Encumbramientos de nuevo material defenestrable, como Misael Enamorado o Miguel Díaz Canel, demuestran que el aparato castrista también tiene sus formas de reinventarse.
-FOTO: Tomada de PD


