Apateia por “Los 5″
Desde su último viaje a China, en que el canciller Bruno Rodríguez esbozó una doctrina general, digamos una filosofía, acerca de lo que debe ser una relación óptima entre una nación pequeña y una nación grande o potencia, no dejo de estudiar bien sus discursos.
Me leí con cuidado y codifiqué para mi entendimiento la agenda que expuso en la ONU como prerrequisito “público” en una mesa de negociaciones con los EEUU. Y ni entonces ni ahora, en que leo esta velocidad de Alarcón, entiendo por qué Cuba debe plantear y asumir como un problema de interés nacional la libertad de “Los 5″.
Déjenme explicarme bien. No es que quiera, mucho menos que disfrute con que estén presos. Pero tampoco es que me suceda lo contrario. Ojalá salgan y se reúnan con sus familiares lo más rápido posible; pero eso es un asunto que concierne a sus familias y sus abogados, en todo caso al gobierno si quiere proteger a sus agentes; pero a la nación cubana, como comunidad integral, ni le va ni le viene el asunto. Es como si me dijeran que la no extradición a Venezuela de Posada Carriles es un tema de urgencia patria. Haría el mismo razonamiento.
Liberar a “Los 5″ no puede tener el mismo rango que el cese del “bloqueo” o la devolución a la soberanía nacional del territorio de la Base Naval que ocupa EEUU en Guantánamo. Sin embargo, todo eso aparece en el mismo listado de demandas a la administración Obama en el hipotético y difícil diálogo.
El caso de “Los 5″ me provoca eso que los griegos llamaban “apateia”. Ya con un poco de incomodidad, por la cantidad de energía política y espacio periodístico que se le dedica. Amén de que debe ser sumamente caro el cabildeo y la propaganda que sobre ellos se despliega a lo largo de todo el mundo.


