Obama y la necesidad del aplauso
Parece que a nivel internacional, cada vez hay más personas que creen que Barack Obama necesita del aplauso como del aire que respira, o lo que es lo mismo, que tiene una personalidad egocéntrica y mesiánica que se puede manipular con el halago; Fidel Castro, Hugo Chávez, Gadafi, etc., le han hecho aproximaciones a Obama desde este ángulo; ellos conocen muy bien este rasgo de la psicología humana.
Ahora el comité de académicos de Oslo, también entra en el juego de halagar y manipular con la concesión del Premio Nobel a Obama pues él no ha hecho nada para ganarlo.
Sus buenas intenciones respecto al desarme nuclear, todo el mundo sabe que eso es una pose, que hasta Irán y Corea del Norte aplauden, pues quieren tener bombas atómicas, según ellos, “para consolidar la paz” . Muchos presidentes han firmado tratados de reducción gradual del arsenal nuclear, y de no proliferación, y el resultado ha sido más bien decepcionante, Irán y Corea así como Pakistán, son una prueba. ?Por qué sí con Obama y no con otros?
Los EEUU presidido por Obama, se encuentra en estos momentos en dos guerras; en Iraq y Afganistán. Supuestamente para el próximo año no habrán tropas norteamericanas en Iraq, los resultados no se sabe cuales serán. ¿Fue una guerra equivocada? ¿Fue una guerra correcta? La historia dirá, pero el hecho es que nuestro flamante galardonado tiene 68 mil soldados en Afganistán y los generales del Pentágono están pidiendo 40 mil más si es que realmente se quiere ganar esta guerra. ¿Cómo se conjuga el propósito de ganar una guerra con el premio Nobel de la Paz? ¿O acaso la Academia de Oslo lo que pretende es que no se gane la guerra por preferir los aplausos?
Respecto al segundo punto con el que la Academia justifica su otorgamiento del Nobel a Obama es como premio por buscar una diplomacia multilateralista (anti-Bush) que hasta el momento se ha manifestado en discursos de autoflagelacion obviando interesadamente la historia de lo que los EEUU ha hecho por salvaguardar la libertad a favor de muchos otros pueblos del mundo. Esto es otra pose de Obama en busca de aplausos: “Ellos eran muy malos pero yo si soy bueno…ha comenzado la Era Obama” .
No está mal que se busque consenso en las relaciones internacionales, y que no se actúe con una arrogancia unilateral sin tomar en cuenta la opinión y los intreses de los aliados que comparten nuestros valores, pero de ahí a que los EEUU subordinen sus intereses nacionales y sus valores a la opinión de un grupo de enemigos que lo que buscan es tomar ventaja de un vacío de poder, solamente porque son una mayoría numérica, como hemos visto que sucede en casi todas las organizaciones internacionales empezando por la ONU, eso no es multilateralismo, eso es un abandono de los deberes de la única superpotencia democrática a favor de dictaduras fascistas y regímenes opresivos.
Hasta ahora los resultados de este tipo de diplomacia son preocupantes, como la política de castigar aliados para congraciarse con enemigos como ha sido el caso con Israel y con Honduras además del abandono de la República Checa y Polonia ante las exigencias de la Rusia de Putin, y también podemos citar el silencio ante el fraude electoral de Irán y de la sangrienta represión, así como la inefectividad de las gestiones para que Irán y Corea del Norte no continúen adelante con sus planes nucleares y el mirar para otro lado mientras Hugo Chávez convierte a Venezuela en un nido de terroristas islámicos delante de nuestras mismas narices. Esta diplomacia de fracaso, capitulación y apaciguamiento es lo que le gusta premiar a la Academia del Nobel de la Paz, y este año lo hace en la persona de Obama.
El otro punto que la Academia le premia a Obama, es su compromiso con el ambientalismo, pero esto no es nuevo, el año pasado se lo dió al profeta y Sumo Pontifice del Ambientalismo, un farsante como Al Gore, que anda por el mundo asustando a la gente con su pseudo ciencia, como hacían los sacerdotes de las teocracias del Mundo Antiguo, y cobrando sumas fabulosas por sus conferencias.
Lo que se premia no es el ecologismo científico sino el ambientalismo ideológico, ya que el ambientalismo no está basado en la ciencia sino en suposiciones que no están científicamente probadas o que han sido ampliamente refutadas.
El ambientalismo es una ideología que implica ambiciosos proyectos que a través de la presentación de escenarios catastróficos tiene como propósito reoganizar y cambiar el mundo, la sociedad humana, y nuestro sistema de valores manipulados por ideólogos farsantes y charlatanes.
El ambientalismo como ideología es fundamentalmente dirigista y estatista, y tiene como objetivo restringir las libertades individuales.
Como hemos visto, con el Plan de Salud, el estatismo y el dirigismo, sí forman parte de la ideología de Obama y del liberalismo nortemericano así como de toda la élite de burócratas de Europa y de las organizaciones internacionales, que no creen en la libertad individual ni en la democracia sino que ellos son los que saben lo que mejor les conviene a los hombres.
El ambientalismo ideológico también trae infinidad de aplausos en los foros internacionales, pero perjudicará muchísimo política y económicamente al pueblo norteamericano.
Obama es el presidente de los EEUU, y por tanto su deber es representar los intereses de los norteamericanos, él no es el presidente de Europa ni del mundo, él no puede sacrificar los intereses norteamericanos en busca del aplauso de la Academia de Oslo y de un grupo interesado en debilitar el poder de la nación americana y minar los valores de la libertad individual.
Además tengamos en cuenta que el Premio Nobel de la Paz, así como el de Literatura en menor medida, son premios establecidos para premiar liberales, y muchas veces a individuos poco serios, lo que los ha convertido en un premio más bien intrascendente con gentes como Al Gore, Jimmy Carter, Rigoberta Menchú y Yasser Arafat, entre otros.
Lo novedoso de esto es que la Academia de Oslo no premia un resultado, pues no hay niguno concreto, sino que premia una línea de la política norteamericana, lo que lo convierte en una intromisión ridícula en la política de este país.


