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Un espía colgado (I)

Enviado por en mayo 29, 2009 – 13:58 pm

Mike Miqueles
El profesor Antonio Rafael de la Cova acaba de colgar, en su página de Estudios Latinoamericanos, las transcripciones del interrogatorio, por agentes del FBI, al académico Carlos Álvarez sobre «su asociación con el gobierno de Cuba». Dice Álvarez que hacia 1974, cuando viajó a Inglaterra luego de concluir su doctorado, tuvo la ocurrencia de ir a la embajada cubana y espetar: «Quiero dialogar». Cenó con el consejero de Asuntos Económicos y más adelante le mandó una cajita con libros. Luego Álvarez entró en contacto, gracias a su labor en el Instituto de Estudios Cubanos, con la académica Mercedes Arce, que trabajaba en la misión cubana de Naciones Unidas (Nueva York). Y en una fiesta animada por Lourdes Casal, Álvarez tuvo otra ocurrencia: expresar su interés de viajar a Cuba. Arce le recomendó enseguida: «¡Habla con Jesús!», es decir: con el seguroso Jesús Arboleya, al parecer colado en la fiesta, porque dice Álvarez nada más había académicos que «teníamos en común la cosa profesional». Así las cosas, desde luego que profesionales, Álvarez voló a Cuba en la segunda tanda del «diálogo» (1978) armado con este silogismo: «Si verdaderamente queríamos ver cambios dentro de Cuba, [entonces] lo mejor que podíamos hacer nosotros era establecer vínculos…». Así fue. Álvarez se convirtió en un «vínculo útil» de la Dirección General de Inteligencia (DGI) castrista y para 1984 se daba cuenta, por un telefonazo de un tal Amado Soto, que estaba colaborando con la DGI. Solo dijo: «Yo acepto la colaboración», y se transfiguró en David, con el deber de mandar «cosas generales» a un P.O. Box en Nueva York, como la «visión psicológica» acerca de Modesto Maidique, entonces rector de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), y los índices de desarrollo de la comunidad cubana en Miami. Los oficiales del FBI advirtieron a Carlos Álvarez que le estaban dando una oportunidad «que no se la dimos a Alberto Coll ni a la gente del Wasp Network…», pero cuando le sugirieron colaborar a la inversa, Álvarez repuso: «Quiero otra cosa. Quiero paz en mi vida».
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