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Destierro del 20 de mayo

Enviado por en mayo 20, 2009 – 13:44 pm
Sergio López
Diga lo que diga la historiografía tradicional cubana, el 20 de mayo de 1902 es el corolario simbólico en la construcción de esas tradiciones constitutivas del relato de legitimación nacionalista en que se enfrascaron sus ideólogos al terminar el conflicto armado que puso fin al colonialismo español en la isla. Ni el 10 de octubre de 1868 ni el 24 de febrero de 1895, expresan mejor el debate entre las dos razones entrelazadas (y a menudo dicotómicas) del nacionalismo cubano finisecular: el deseo de que la identidad nacional fuera internacionalmente reconocida y la intención de constituir un estado moderno. Y hablo sólo de las tres fechas, que apenas constituido el Estado-nación seleccionó como “Días de Fiesta Nacional”. Pero de ello no escapa tampoco el 7 de diciembre de 1896, dedicado a la “Caída de los Grandes Hombres de la Revolución”. No por fortuna, la dimensión ritual y simbólica del 20 y el 19 de mayo (declarado “Día de Duelo Nacional”) se asociaron desde el comienzo en clave de resurrección: como si la muerte del símbolo fundacional del nacionalismo cubano José Martí el 19 de mayo de 1895, se anticipara como narración original a la fundación de la República de Cuba el 20 de mayo de 1902.

Otra cosa es que para explicar las relaciones de mando y obediencia tras el primero de enero de 1959, el grupo político de Fidel Castro haya desterrado del almanaque nacional el 20 de mayo de 1902 como una fecha digna de ser conmemorada en la isla. La razón es obvia. Inmerso en la ansiedad por monopolizar los orígenes que domina cualquier proyecto excluyente, en el mundo revolucionario el 26 de julio de 1953 sustituyó al 20 de mayo de 1902. Nada raro en 1959, denominado “Año de la Liberación”. Como si con este punto de inflexión en la narración, pretendieran hacer creer que había llegado el fin de la historia.

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ILUSTRACIÓN: Pong
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