El sonar del murciélago. Una reconsideración del castrismo (V y Final)
Dr. Sergio LópezLa variación de los pulsos de tonos y de velocidades, que en nuestra analogía entre el sonar del murciélago y la maniobra hegemónica del grupo político de Fidel Castro conducen hacia la reconsideración de las relaciones con el gobierno de los Estados Unidos de América, muestran un esquema interpretativo, un enfoque y una perspectiva durante el segundo semestre del año 1958, que acercan las estructuras mentales (modo de ver el mundo) del Movimiento Revolucionario 26 de Julio y el Partido Socialista Popular de los comunistas cubanos. Especialmente a partir de la llegada a la Sierra Maestra de Carlos Rafael Rodríguez, el enviado de mayor rango durante todo el período del Partido Socialista Popular.
A partir del verano de 1958, el lenguaje que evoca las ideas del grupo político de Fidel Castro, se aproximaba al partido de los extraños enseres emblemáticos, conocido por los pactos históricos con Gerardo Machado y con Fulgencio Batista. Del mismo modo, que la agrupación que criticó las acciones violentas del 26 de julio de 1953 y que hasta hacía muy poco no tomaba en serio a Fidel Castro, en vísperas del resultado revolucionario coincidía con el modo de actuar de aquellos que se habían proclamado los verdaderos herederos del pensamiento del símbolo fundacional del nacionalismo cubano José Martí. De hecho, quienes siempre habían apostado a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas se dedicaron a avivar el fuego nacionalista contra los Estados Unidos de América del Movimiento Revolucionario 26 de Julio.
Para lo que nos interesa, resulta suficiente con mirar hacia algunos de los editoriales de Carta Semanal, órgano oficial del Partido Socialista Popular, durante los meses de junio y diciembre del año 1958. “Unión para paralizar la guerra de exterminio” publicado 18 de junio de 1958, “Nuestra protesta contra la injerencia yanqui y su apoyo a la tiranía” el 9 de julio de 1958, “Protestemos contra los bombardeos con gases venenosos a la Sierra Maestra” el 10 de septiembre de 1958, “¡Exijamos el inmediato reembarco de los marines yankees que han ocupado el acueducto de Yateritas!” el 6 de agosto de 1958, “Desenmascara Fidel Castro la provocación de Nicaro y protesta por la injerencia norteamericana” el 5 de noviembre de 1958, “La amenaza yanqui. Continúan los intentos de intervención militar” el 10 de diciembre de 1958, y “La insolencia de los imperialistas”, publicado el 17 de diciembre de 1958 por Carta Semanal, muestran una secuencia de la fuerza visual de la publicidad del Partido Socialista Popular a favor del enfrentamiento entre el Movimiento Revolucionario 26 de Julio y el gobierno de los Estados Unidos de América.
La selección del lenguaje que encaja en la concepción del mundo del Partido Socialista Popular por parte del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, está presente también en las acciones y en los gestos del grupo político de Fidel Castro durante esa etapa histórica. Al menos, la reacción ante cuatro incidentes vinculados con los Estados Unidos de América lo demuestra. El primero, el 22 de junio de 1958 cuando Raúl Castro secuestró a 49 ciudadanos estadounidenses para que fueran testigos de la utilización de armamento norteamericano por Fulgencio Batista. El 29 de julio de 1958 ocurrió el segundo suceso, al penetrar militares estadounidenses en territorio nacional para custodiar el acueducto que proveía de agua potable a la Base Naval de Guantánamo, al ser ocupado este por la guerrilla rural de Fidel Castro. El tercer hecho sobrevino a comienzos del mes de octubre, al ser retenidos nueve empleados de la Texaco Refinery ante la posibilidad de que descubrieran una posición militar de los guerrilleros rurales en la Sierra Maestra. El cruce de acusaciones a partir del siniestro en la Bahía de Nipe de un avión cubano secuestrado por el Movimiento Revolucionario 26 de Julio en el mes de noviembre de 1958, es el cuarto acontecimiento a tener en cuenta.
Ya lo hemos dicho, pensar de modo diferente requiere hablar de modo diferente. Y viceversa. Con este marco de referencia primario que permite al sujeto histórico situar, identificar y etiquetar los sucesos, el atraco en el puerto de Santiago de Cuba del transporte KLEINSMITH, apoyado por el portaviones F.D.ROOSEVELT, la visita a La Habana de ocho buques de la Marina de Guerra de los Estados Unidos de América y las sospechas de que a pesar del embargo de armas a Fulgencio Batista el envío por parte de los Estados Unidos de América no había cesado, proporcionaban a los revolucionarios una base de entendimiento inequívoca acerca de que el conflicto cubano se trasladaba hacia los Estados Unidos de América. Una especie de sensación de urgencia y de aceleración de la movilización para la acción contra la injerencia extranjera, dispuesta a revolucionar las normas, los ideales y los símbolos en la isla.
Quedaría por decir, que el primero de enero de 1959 las propiedades básicas (definición de la nación cubana por contraste con la injerencia extranjera, la violencia como método para la convocatoria a la acción colectiva y el conflicto generacional como sujeto del cambio histórico) de la leyenda política que había sustituido nación por revolución en la ecuación patria-pueblo-nación que expresaba el sentido de pertenencia en Cuba, se habían actualizado. “Nosotros” (los revolucionarios), “los otros” (los Estados Unidos de América) y “ellos” (la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), serán a partir de ahora las tres partes integrantes de la negociación a propósito de la identidad del nuevo nacionalismo cubano. Téngase en cuenta, que la alianza con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas no sólo garantizaba la neutralización de los Estados Unidos de América. Como ideal social, el comunismo aportaba un ingrediente importante a la consolidación de la hegemonía del grupo político de Fidel Castro: su capacidad para mostrarse a la vez como ideal social perceptible (el régimen soviético) y como ideal social posible (“acabar con la explotación del hombre por el hombre”) que postergaba de manera indefinida su realización concreta en Cuba.

