Encuentro de tercer tipo con Fernando Arrabal (I)
Armando de ArmasEn el Festival la Democracia, al que asistieron intelectuales de medio mundo convocados por la Fundación Internacional Armando Verdiglioni, la Universidad Internacional del Segundo Renacimiento y la Editorial Spirali, en Milan, Italia, nos topamos una tarde el poeta Carlos Carralero y yo con el escritor Fernando Arrabal, y era natural que entabláramos con él una especial conversación, teniendo en cuenta que el autor se convirtió en 1982 en un polémico personaje para la izquierda internacional con su histórica “Carta a Fidel Castro”.
Estábamos en el Café Borges, en honor del escritor Jorge Luis Borges, quien pasó los últimos 3 meses de su vida en este imponente palacete renacentista, Villa San Carlos Borromeo, antes de irse a morir a Ginebra; frente a dos enormes copas de tinto italiano, la nieve resbalando perseverante tras los cristales, y a la pregunta de qué lo había motivado a escribir esa misiva crítica al hombre que ha regido los destinos de Cuba por los útimos 50 años, en un momento en que su apoyo entre la intelectualidad era aún muy fuerte, sonrió socarrón y dijo, despacio tras su copa: “Sólo un comunista caribeño es más gilipollas que un fascista español, y yo había escrito ya una carta similar contra Franco, y otra contra Stalin, así que, por pura coherencia moral de desprecio a los dictadores tenía que escribir una contra Castro”.
Arrabal nos dijo además estar muy complacido de su presencia en la recién concluida Feria Internacional del Libro de Miami, donde se puso en escena su obra “Picnic en el campo de batalla” y fue presentado por la escritora cubana exiliada en París, Zoé Valdés, y también por el homenaje que le tributara en dicha ciudad el PEN-CLUB de Escritores Cubanos en el Exilio, oportunidad en que fue presentado por el escritor y periodista Carlos Alberto Montaner, y ponderó la fortaleza cultural con que se han dotado los cubanos libres, es decir, los que han logrado vivir fuera de la isla.
El dramaturgo dijo ser de la opinión de que los cubanos de Miami tienen un inestimable privilegio, el de ser medio cubanos y medio norteamericanos, punto medio entre dos culturas que dota al hombre, puntualizó, de una libertad que de otra manera no se podría alcanzar jamás, y agregó que él mismo es un ejemplo de individuo privilegiado, medio español y medio francés, motivo por el cual piensa que se ha emancipado de las ataduras del estrecho concepto de la patria.
Como parte del movimiento surrealista Arrabal fue amigo, entre otros, de los pintores españoles Salvador Dalí y Pablo Picasso; del primero dijo que “se encontraba entre los tres hombres más inteligentes que había conocido en su azarosa vida, y del segundo que era “un genio imbécil y comunista aunque”, agregó levantando la copa, “los últimos calificativos son una pura redundancia, una que a estas alturas de la vida no debía permitirme”, y rompió en una carcajada de niño malo, liberado de ataduras y prejucios.

